Escribí porque necesitaba que lo supieras, entendieras que la importancia nunca sera retrospectiva y que se debe al sentimiento más que a las consecuencias de que me mintieras. Escribí porque así me expreso, porque si hablara seguro diría otra cosa, y sería más confusión de las que puedo soportar en un día. Y no me parece justo.
Escribí para saber que creo más en mi que en lo que escucho, y saber diferenciar un significado de las tácitas lecturas que tienen algunas cosas mías, así como cuando me miraste a los ojos, tomaste mi pelo rebelde y lo acomodaste dulcemente detrás de la oreja, o como cuando sostuviste mi mano y la besaste en silencio, me acompañaste a ver si era cierto lo que decían, callado, simplemente sosteniéndome.