28 sept. 2011

Inspiración

La conexión que establece una caricia y unos ojos cerrados es sublime. 
Te eleva lo más alto que imagines para luego devolverte a la tierra con un violín besando tu oído...

26 sept. 2011

Lenguaje

Cuanto me cuesta acercarme. Demasiado lento es el tiempo cuando me decido por algo y tan cercano cada vez que no se que es lo que quiero. Y me sigue representando la dificultad más grande de todas. La lucha entre mi alma y mi cuerpo, la batalla más grande a la que se expone mi conciencia.
Lo que pasa es que me acerco todo el tiempo, mientras comés y mi mano no te toca, mi brazo está quizás demasiado lejos, pero en realidad te siento, te acaricio y todo mi espíritu está encima tuyo. Cuando te miro hablar y vos creés que no te escucho. Cuando dormís y mi sueño no es compartido. Cuando no estás, cuando venís, cuando te espero y cada momento del día en que te extraño.
Estoy en esos momentos tan míos, que sea como sea arrastro a cualquier persona a la incertidumbre que yo misma me he creado, a los nervios, a la ansiedad y la angustia. No es confusión precisamente la palabra, más bien creo que es algo relacionado a decisiones que el tiempo me dice que es momento de tomar.
Y no se como explicártelo. Me repetís miles de veces que te diga, que hable, que saque afuera todo lo que guardo y lo más cómico es que lo hago. Todo el tiempo estoy haciéndolo!
Mis gestos te gritan que me muero por dentro, que me peleo conmigo misma por sentirme tan estúpida al respecto, a la vez que siempre, me recrimino no poder ser de un modo diferente. Mis ojos te demuestran absolutamente todo, mis manos se convierten en silencio, mis pies en metáforas y el matiz de mi sonrisa te describe todos mis secretos.

Por favor, tratá de entender lo que quiero decirte.
de otro modo no puedo...
porque las palabras no me salen

Ayuda...






Como hace uno para darse cuenta cuando es momento de  tener un hijo?

24 sept. 2011

Leéme!!










Hermoso fin de semana para todos!




Estoy feliz!!! 
La invitación a un viaje es siempre bienvenida! 
Lo necesitaba tanto!

23 sept. 2011

Luz

Si fuera que tengo que irme, lo haría sin remordimientos. La mochila no pesaría tanto, pinturas, relojes, lápices, libros y cuadernos. Dejaría sobre mi cama las cartas que me prestó la ausencia y los papeles donde contabilizábamos nuestros encuentros, partidas de distintos colores, pero resultados discutidos sin temor a ofendernos. Y las roturas que todos los finales nos dejaron en el tiempo.
Zapatillas cómodas que soportaran un nuevo camino, ropa de esa que me gusta (deportiva, o pantalones adidas bien anchos), pero lo elegiría después, justo en ese momento. No planearía nada, eso seguro. Correría riesgos. Pensaría que si yo no puedo nadie lo hace y entonces, de mi bolsa llena de agujeros rescataría un sueño. Lo doblaría, lo miraría por última vez y  lo rompería con rabia.
Luego, segura de estar haciendo absolutamente todo lo incorrecto, me marcharía en silencio. Azotaría la puerta tan fuerte como me fuera posible, y si es posible y no estuviera deseando demasiado, destrozaría de un golpe el vidrio de la ventanita.


En la espalda la vida 
y en el bolsillo nada. 
En los ojos la esperanza 
y en los oídos
la clara idea de saber buscar que es lo que me falta.

22 sept. 2011

No hay tiempo


Esta mañana desperté inquieto, no es nuevo para mi sentirme de esa forma pero de igual manera es un hecho que no me acostumbro. El día se presentaba hermoso, el sol brillaba alto y soberbio, el cielo permanecía quieto y la gente murmuraba a mis espaldas cientos de miles te quiero.
Camino al trabajo el panorama no fue mejorando. Los puestos de flores me irritaban y los maldije todo el tiempo. En un momento me detuve. Cerré los ojos y me odié a mi mismo. Decidí hacer algo mejor que renegar sobre ellos y me acerqué a uno. Escogí una flor. Solo una. Se veía hermosa y frágil al mismo tiempo, alerta y algo temerosa, pero tan especial a mis ojos que decidí comprarla.
Estaba en medio de muchas otras, pero, no se porque, sentí que en ese lugar no se sentía cómoda. La sostuve tan delicadamente como pude y observé sus rasgos. El aroma era simple, pero me conmovía. Caminé unas cuadras, me acerqué a una fuente, y luego de percibir por última vez su perfume la arrojé al agua. Se que la costumbre habla de arrojar monedas y así pedir deseos, pero en este caso yo arrojé mi flor. La vi flotando solita, su tallo tan verde contrastaba con el color del agua y de sus pétalos se sostenían gotas que coronaban su frente.
Y pensé en ella…
En su cuerpo tan mío en la distancia que ya desconoce cualquier proporción de tiempo, en sus manos siempre creando esperanza, en su alma que colorea todo lo que toca. Me pregunté entonces como hará para darle vida a sus obras. Usará lápices o serán pinceles?. Y recuerdo que hace algún tiempo vi una foto donde decía algo así como que le gustaba  que la magia naciera en sus propios dedos.
Y soñé despierto…
Un imponente y silencioso lienzo blanco ante nosotros. Pinturas de colores diversos, la naturaleza detrás de la ventana abierta y música de fondo que quizás fuera mía. Ella. Yo. Nuestros ojos. Nuestros dedos. El silencio de la conexión que se establece cuando uno sabe que delante suyo está todo lo que quiere. La complicidad que genera el hecho de sentirse enamorado. Y nada más en medio. Elegiríamos colores al azar y sin temor a nada, ensuciaría mis dedos, los enchastraría gustoso con tal de ver su sonrisa, de acompañarla y de retenerla más tiempo conmigo. Pintaría lo que sea, figuras, manchas, frases, pájaros, palabras, lo que fuera. Pero no dejaría de mirarla nunca.
Buscaría la oportunidad justa y me acercaría sin que me vea. Le tocaría el rostro con mis dedos de colores, haría un puntito en su nariz y le correría el pelo que seguramente llevaría suelto, detrás de la oreja. Observaría todo, llenándola de tonos distintos y nutriéndome yo mismo, de toda la luz que brota de su cuerpo. Reiríamos juntos. Nos besaríamos entre bambalinas como quien ha encontrado la felicidad y teme entregarle la fórmula al resto del mundo. Nos convertiríamos en uno. Solo nuestra historia y lo que sentimos. Cerraría los ojos y al abrirlos la realidad sería otra.
El lienzo sería pared, y los colores concreto. Las ventanas proyectos salidos del papel de mis sueños, y la música, la cotidianeidad de nuestro día a día. Vivimos juntos. De día, de noche, durmiendo, o soñando despiertos. Nuestros hijos de la mano y los desayunos en la cama planeando un nuevo día. El beso de las buenas noches y los amaneceres entre abrazos. El sueño y la ilusión de mi vida.
Vuelvo entonces a concentrarme en la flor y abro los ojos. Pido mi deseo en silencio y ruego porque se me conceda. Pero no lo digo. No quisiera que la mala suerte me estropee también esto. Lo guardo como mi mayor secreto. Lo que hace que me sacrifique y soporte lo que sea. Sé que aún no. Todavía no puede ser posible. Pero tal vez mañana. U otro día.
Mientras tanto cruzo la calle mecánicamente y siento que mi pierna vibra. Una pequeña frase. Una luz. Un destello. Una señal que me motiva. Me detengo. Río. Cierro los ojos. Miro al cielo y los abro de nuevo.
Con el máximo de fuerza que me permite el pecho y con toda la felicidad que siento, le grito al cielo y al mundo, todo lo que siento.
Te amo mi vida!



(ya sabés)

Nuevo (y mío)





Hoy me levanté rara, confundida, más bien como desconcertada. Inmediatamente sentí que un día cerrado y gris se me venía encima. Pero cuando fui al comedor y abrí la ventana, mirá que lindos colores me regalaba el día...
Porque ahora se que podemos pintar el cielo siempre que queramos...




 Con los pies en el cielo y los sueños en la tierra...




(las fotos también son mías)

21 sept. 2011

Ayuda memoria

Cuando olvido en que día vivo lo escribo en mi cuaderno, pongo mis lentes bien cerquita como para que mis ojos siempre lo lean y dejo mi birome preparada esperando por mis pensamientos. Y por último, tomo una fotografía.
Entonces la pregunta es...
De esa forma, como hago para saber en que momento estoy transitando mi futuro?

Nunca.

y  esa es la respuesta

20 sept. 2011

Nocturna

Es curioso, de noche y cuando tengo sueño, es cuando peor pienso; cuando más lo hago y cuando todas las preguntas del mundo recaen en mi mente. Buscan incansables un lugar cálido y lo encuentran siempre al costado de lo que yo casi nunca sueño. Últimamente duermo poco, lo que sinceramente considero nada, apenas unas horas debatiéndome entre sobresaltos y el roce con tus manos. Sintiendo que ya no es invierno y que si encuentro la fórmula, lo tengo todo para poder dormir tranquila. Y es que las caricias entre sueños son tan lindas...
Se me cierran los ojos. Me duele la pierna y creo que me desgarré un músculo, esta mañana en el gimnasio sentí un tirón muy fuerte y creo que fue eso lo que me provocó el malestar que ahora siento. Me mandaste mensajes para ver como estaba y te dije que me seguía doliendo. Hace un rato, después de la comida, me hiciste subir la pierna en una silla y quisiste hacerme un masaje. No pude soportarlo, pero de todas formas te lo agradezco. Tan dulce el gesto de tu parte.
Afuera no hace frío, pero yo lo siento pegado a mis manos. Mis pies se congelan debajo de las sábanas y pienso en el porque de seguir utilizando esta misma frazada ya demasiado vieja. Pude haber comprado un lindo cobertor durante este invierno, y sin embargo no lo hice. Reconozco que me aferro a las cosas que conozco y con las cuales ya he compartido mucho tiempo, aunque solo se trate de una cobija descolorida.
Las paredes que me ven escribir en este momento, seguramente se preguntarán que es lo que me pasa. Y entonces recuerdo que hace ya siete meses que estoy viviendo en medio de ellas. El tono amarillo de su color no me gusta. Preferiría otros y ni siquiera se si en este momento sería capaz de decidirme por alguno.
Me pesan los párpados. El letargo es tan grande que hago esfuerzos inmensos por mantener mis manos sobre el teclado. En el televisor está por comenzar una película, o eso creo que anuncian. Pero ya no oigo nada. Respiro profunda y delicadamente al momento que siento tu cuerpo del otro lado de la puerta. Imagino que soy una gota de lluvia diluyéndose en la piel de tu espalda y la espuma del jabón que te gusta delimitando la textura de tus brazos.
Termino entonces de escribir como puedo y dejo que el sueño me venza. Puede que no llegue a decirte hasta mañana ni desearte una linda noche, como lo hago a diario, pero de todas formas te voy a dejar un regalo.
Un beso con mi perfume, rendido sobre la superficie de tu almohada. Esperando tentar a que tus caricias se hagan cargo del resto.

Y un día...

descubrí que la fidelidad camina en cuatro patas...




Nerón - 5 meses


Diana - 11 años



Batu - 9 meses





y es mentira que se odian...






si hasta pueden llegar a ser mejores amigos...




Ellos me quieren
 y yo los amo
por cada momento de felicidad que le regalan a mi vida


19 sept. 2011

Comparaciones

errores de mi boca desencadenan ilusiones que nacen y mueren en tus dedos
caricias de tu cuerpo que derivan de cada sílaba que nunca dijiste
mi piel al alcance de la tuya, en perfecta  y necesaria distancia si queremos desconocernos
amaneceres sin nubes que nos miran desde el cielo


tu mamá, tu papá y el mío, callándose mientras nos disolvemos
resistiendo la necesidad de golpearnos y demostrarnos la dimensión de lo verdadero 
queriendo que dejemos de vivir de esta manera
ayudándonos aún cuando ya nunca podamos volver a verlos


amigos que viven su vida de acuerdo a las líneas de planes que desconocemos
bebés que nacen en medio de parejas discontinuas mientras nosotros criamos perros
separaciones encubiertas a los ojos del mundo
y nosotros cumpliendo casi doce años juntos


hermanos diciendo que les mentimos, que los usamos y que posiblemente nunca los quisimos
hermanas olvidando que una vez necesitaron de nosotros
sobrinos creyéndose más que el resto del mundo
y el dinero
ese inquebrantable muro que lo derrumba todo
mientras que de nada sirve cuando la realidad te toca en primera persona


distancias que no pedimos ocupando la mayor parte de nuestra cama
discusiones provocadas por terceros impidiéndonos leer la literatura de los besos
el sol, el atardecer, la mañana, el día y los recuerdos
el ser mayor que uno y un poquito menor que otro
la supremacía del error y las dificultades para reconocerlo
la simplicidad del perdón y la imposibilidad de obtenerlo


el tiempo que ya no tenemos
el silencio que no vuelve
el día que me conociste
y la noche que se acerca
el dolor de mi vida
y la inestabilidad de la tuya


la sinceridad de mi escritura
y la fragilidad de tu sonrisa
la sensatez de tu mirada
y la última frase que pienso decirte este día...




mi amor 
sos lo único que tengo
gracias por haber llegado a mi vida

Virtualidad relevante

Sin buscar nada encontrás alguien que te entiende. Que espera lo mismo que vos, que siente que la vida es más que perder el tiempo entre incoherencias, que calcula el amor de la misma forma que tu cuerpo lo hace, (directamente proporcional a la belleza que no proviene precisamente de una primera mirada), y que, por sobre todas las cosas sabe que la amistad tiene un significado supremo, el cual jamás olvidaría.
Notás que las palabras que usa para describir sus estados de ánimo bien podrían ser también las tuyas, lo cual te sorprende. Te enseñaron que en el  mundo real hay solo una forma posible de definirse, y es justamente a través de la particularidad que cada quien tiene para expresarce, y ahora, casualmente descubrís que eso no es cierto.
Escucha la misma música que vos, le duele de la misma forma el hecho de saberse solo y escondido. Tiembla de noche cuando no duerme, y escribe a cada momento del día. Sueña con un mañana diferente, y sabe, aunque le duela hacerlo, que mediante el pasado que le tocó, es que hoy se encuentra vivo.
Entonces querés acercarte, hablarle, tocarlo, acariciar su mano y decirle que te identificás con su perspectiva del mundo, que sufrís sus mismos dolores, que te atemoriza el mismo sueño, y que te encantaría tomar un café para hablar de tantas cosas...
Pero entendes que es imposible, que nunca sucederá nada de eso y cerrás los ojos para intentar borrarlo de tu mente. Haces tanta fuerza como tus ojos te lo permiten. Las pestañas lastiman tus pómulos en el intento y apretás fuertemente los dientes. Se te cierran los oídos. Se te derrumba el mundo. Se te rompe el cielo en tantos pedazos como alternativas imposibles y caés en la realidad de un golpe.
Escribe en un blog. Ese es el punto.
Todas las personas con quienes compartís cada cosa que sentís en este momento y en tantos otros, escriben en un blog. Igual que vos lo haces en el tuyo. Y te mortifica saberlo. Te martiriza el hecho  de comprender que nunca, en otro espacio ni en otro tiempo, podrás encontrar personas que puedan ayudarte tanto en tu vida.
Y no te cansás de repetir lo mucho que te duele. No te molesta el hecho de reconocerte débil ante quien pudiera estar leyéndote y entonces hacés lo último que te queda. Lo que no querías, pero por más que intentás disimularlo, tu sinceridad no te lo permite. Ni te lo permitiría nunca.
Llorás.
Descargás en lágrimas, lo que el papel ya no tolera. Derramás en gotas cristalinas lo que las apariencias ya no pueden, al mismo tiempo que con las manos sobre tu cuello te preguntás hasta cuando tendrás que vivir de esta manera.
Y deseas con todo el ímpetu de tu alma, que alguien se detenga y te lea. Te sienta, te perciba, te acompañe y finalmente te diga...
Como es que quienes me rodean en el mundo convencional, no pueden conocerme como realmente soy, ni considerarme uno más de ellos?
Y como es que, en el nombre de Dios, una persona puede llegar a estar tan sola?

Por partes

Es distinto, la manera en que se explica todo ha cambiado, pero creo que una muy pequeña parte de sí, lo ha descubierto.
Su costado tierno y ausente decidió apartarse de su espalda, y así, sin más que pedir ni donde esconderse, su rostro se ha mimetizado con el suelo.
Un brillo opaco y sucio refleja las lágrimas de sus ojos, mientras que su pelo cae tímido y reprimido como queriendo llegar a tocar sus piernas.
Las manos, abiertas en suspicaz señal de perdón desgastado e incierto, le duelen de la misma forma en que lo sintió hace tiempo.
La calma es tan fatal como toda su postura incómoda a la vista, pero tan perfecta y cálida para la profundidad de quien entiende lo que le sucede.


Intentar erguir su mirada ya no es solo cuestión de movimiento.
Toda su vida frágil y obtusa le va en ello.


con la respiración a ras del suelo...

18 sept. 2011

Lo que fuimos, y seguimos siendo en mi mundo...

Su mano sobre la mía y el fin del resto del mundo. No más límites de piedra ni asociaciones abstractas hechas por desconocidos. El silencio de mi cuerpo y la melodía que nacía del suyo. La guitarra siendo acariciada por sus dedos y mis oídos absorviendo sus latidos.
Mis secretos en manos de sus consejos, mis miedos entre medio de sus sonrisas, mis sueños en ecos de su voz y toda yo viviendo de sus sentidos. No más caminatas en noches sin estrellas buscando quien sabe que tipo de lunas, olvidada y sola tanto para mí, como para el resto del mundo.
Los dos sin nadie que se interponga, sin ecos, sin muros, sin susurros. Los dos en sintonía única y sabiéndonos, sin tener que decirlo, mucho más que amigos.

17 sept. 2011

Ignorancia/ prejuicio

Podría decir que tengo más miedo de vos, que de mi misma; y muy a pesar de eso, sé que estaría mintiendo. Si ambas manos  nunca me alcanzaron para tocar el cielo, porqué habría de lograrlo ahora?.
Buscarme, retrotraerme, ahuyentarme, delinearme, observarme, encontrarme, reconocerme y finalmente tratar de aceptarme.
Ojalá que algún día lo "único", deje de ser considerado diferente.

16 sept. 2011

Libre

Y de momento entendí que no es suficiente estar en paz con uno mismo...


Siempre aparece alguien dispuesto a romper la magia.

15 sept. 2011

Pero...quien está conmigo...?

Le conté a alguien lo que me pasa. No se como ni porque, pero lo hice. Me había prometido no decirle a nadie la noticia que había recibido, ni lo que había pasado antes, ni las circunstancias, ni las mentiras, ni la indiferencia, ni el dolor, ni las lágrimas. Pero lo dije.
Quizás a medias, quizás disimulé la sal que recorría mis ojos al volver a sentirlo todo, y quien me escuchaba no pudo darse cuenta. Quizás también lo dije solo para tratar de aliviar lo que siento. No lo se, realmente.
Le dije que voy a ser tía. Que en lo que respecta a la sociedad, el hecho de que mi hermano vaya a ser padre, más tarde, derivará en que la gente me llame de esa forma. Tía. Le dije también que antes, meses atrás, por el solo hecho de escuchar cosas que voluntariamente mi hermano vino a contarme, de la misma forma en  que recurrió a mi para que lo ayude, instantáneamente dejó de hablarme.
Su teléfono para mí nunca funciona, no le llegan mis mensajes, no tiene crédito o simplemente se olvida de llamar para contarme. Su auto parece haber olvidado el camino a mi casa, y toda su persona, entera y perfectamente completa, ya no me necesita para más nada.
Es curioso que uno se gane indiferencias así, de la nada, tan solo por haber escuchado algo malo que le sucedió a alguien en algún punto remoto de su vida. Es increíble. Con lo que cuesta crear una relación más o menos natural y amena. Que pasen cosas así directamente lo destruyen todo.
Porque yo ya no tengo ganas de nada. No quiero llamar para escuchar el repetitivo tono ocupado, ni el contestador automático que es quien siempre me recibe. Ya no quiero eso. No me gusta tener que mendigar por nada, y mucho menos en lo que respecta a este tema.
No me quieren decir como están. Como va todo. Si están contentos. Si piensan en nombres. Si lloran de felicidad y si los embarga una inmensa alegría. No me quieren formando parte de eso.
Y me duele.
Me gané el derecho a saber de ellos por el simple hecho de ser familia, y parece que nadie lo respeta, ni lo hará finalmente algún día. Me esperaba en algún rincón de mi vida el olvido al que me someten solo por haber sido el único oído que estuvo incondicionalmente dispuesto a escucharlo cuando más lo necesitaba. Y no pude verlo.
Me molesta la injusticia que es así, atrevida, que se aparece en tu vida sin que se lo pidas y que siempre encuentra la manera de hacerte sufrir al máximo, al extremo más doloroso que sea posible llegar. Y yo soy demasiado sensible...por lo cual, todo, indefectiblemente, se magnifica...
Pero cuando terminé de contarle todo, sabes que me dijo?
Me respondió que tal vez mi hermano sentía vergüenza, que no soportaba verme después de lo que me había contado y de saber como terminaron los hechos. Me dijo también, quien me escuchaba contarle mis cosas, que siga llamándolo, mandando mensajes y preguntando como pueda, como están las cosas. Si las ecografías están bien, si se hicieron alguna. Me dijo después que lo siga haciendo porque de esa forma él sabría que, de todas maneras, yo seguía estando...
Pero, hasta cuando? Hasta donde tengo que arrastrarme para que me tiren las migas? Hasta que punto tengo que rogar por que me incluyan en algo que, desde cierta perspectiva, también es mío?
Porque tendría que aguantar yo, la que solo lo ayudó cuando él vino a pedírselo llorando de la impotencia, que me ignoren de esta forma?
Pero lo más loco de todo esto, es que él se enojó conmigo y yo nunca le hice nada...él sigue con su vida como si nada, y yo, desde que pasó todo esto, sencillamente...


ya no tengo vida...


14 sept. 2011


Y una noche cualquiera te das cuenta que estas completamente sola...

13 sept. 2011

Revelaciones

Descubrí lo que hace mucho tiempo venía pensando. Entendí, finalmente, que tratar de que todo cambie es completamente inútil. Pude afianzar entonces todo lo que no quería escuchar. El silencio me ayudó con eso. La noche hizo lo suyo, y para completar el momento, el sueño se fue a vigilar el descanso de alguna otra persona.
Ahora se que todos aquellos que recibieron mi ayuda incondicional en sus peores momentos, no están para mí cuando yo más los necesito.


Que loco no?
cada vez cuesta más ser una buena persona
o
dependiendo de la perspectiva con que lo mire
cada vez es más fácil ser una mierda

12 sept. 2011

Manos a la obra

En menos de un mes tengo un casamiento. Sí, fiesta, joda y todo lo que eso implica. Y esa sería la parte buena. Peluquería por un lado, maquillaje por otro y lo que más me aterra, la bendita ropa.
Acabo de ver una pollera que me voló la cabeza. Negra, con detalles en cuero y modal elastizado, (un sueño), y aunque me queda bastante bien, no es exactamente el modo en que quiero que me quede.
Así es que ya tomé una decisión al respecto.
Dos horas de gimnasio por día a la mañana y hora y media de pedaleo constante por la tarde hasta el día de hoy  no alcanzan. Voy a sumar una rutina estricta de abdominales, cintura, y glúteos.
Tengo que llegar a la fecha y me tiene que quedar perfecta. Como yo quiero.

Que difícil ser mujer, realmente...

11 sept. 2011

Decime lo que sea que pienses sobre eso...


Querer, no siempre significa que con eso, pueda llevarme por delante al resto del mundo...

9 sept. 2011

Respondeme algo...




¿Como haces cuando tenes sed de vida?

8 sept. 2011

Payaso...tu que sabes de esto...

Hubo un lugar donde yo estaba, donde corría, donde nacía, donde vivía, donde lloraba y dormía. Hubo un espacio que me pertenecía más allá de todo, lo quisiera yo de esa forma u odiara por completo el entorno. Hubo también, personas que sabían de mi personalidad solitaria y siempre esquiva, pero nunca ninguna quiso saber porque de esa forma me escondía. Existió también un momento, donde sin quererlo, me escondí detrás del espejo...

Pinté entonces mis labios de rojo intenso 
y en ellos dibujé una inmensa y grotesca sonrisa
para ya no recordarme más nunca
las razones por las cuales no sonreía...

7 sept. 2011

Esta noche

Me voy a bañar temprano, ducha larga y caliente para distender los sentidos. Espuma, esponja y la compañía de un buen sonido. Peine, secador de pelo y crema para armar bien los rulos. Espejo, sonrisa y suspiros.
Ropa. Calza y remera. Negro. Como tus ojos dormidos. Relojes, horas, espera, ausencia, música y una copa de vino. New Age en el freezer y más abajo algunas frutillas. Un poco de crema bien escondida donde no puedas verla. Y una película de esas, por ahí perdida.
Prepararé la cena. Salsa. Masa y queso fundido. Maní con cáscara y cerveza de boca ancha. Botellas individuales en su punto óptimo de frío. Tus labios en el vidrio, mis ojos en reflexión perfecta y mis dientes mordiendo suavemente los labios de mi boca abierta.
El aroma de tu perfume delante mío, la mesa conjugando mis ideas, la noche en la ventana de la pieza, y la luna que cierra las persianas inquieta, sin esperar mi aviso.
Si tengo tiempo juntaré los platos y limpiaré la mesa, lo cual no creo que suceda. Ya que para ese momento mi remera estará mirándonos desde el piso, tu pantalón habrá caído al último abismo del infierno y mis manos estarán demasiado ocupadas sosteniéndote entero. Estaré más allá de todo y menos lejos de lo que quiero.
Piel. Caricias. Dolor. Dedos. Sonrisas. Murmullos.Oscuros secretos. Crema. Frío. Gritos y jadeos.
Copas vacías y todo el New Age esparcido por mi cuerpo. Liquido agridulce y tu lengua recogiéndolo.


Todo eso le espera esta noche, a su regreso.
Espero que no esté demasiado cansado, porque capaz que también quiera reproducir alguna escena de la película...

6 sept. 2011

Sí, ahora lo entiendo.

Mirando hacia atrás encontré tantas cosas...

Complejidad cotidiana

Tiempo de obsequiarme una mentira, tiempo de describirme de formas distintas pero terminarlo siempre en la misma frase. Lugar para quererte, para mirarte, para mentirte y para recordarte como lo fuiste antes, siempre que necesitaba que me dijeras algo.
Todo para vos es nada si yo no lo digo, y todo para mi es menos si no nace en tus labios. Y así vivimos.
Piel que grita cuando estamos peleados, y manos que arañan ganas cuando rozamos nuestras espaldas durante mucho tiempo.Y así dormimos. Noches interminables limitándonos.
Percibiendo el respirar que nos robamos, esperando para ver quien se da vuelta primero. Quien mira, quien busca, quien espera y quien pide perdón con las manos.
Letras que se pierden en pensamientos y dolores que sentimos estando lejos, sudor que se impregna en el miedo y odio cuando me decís que me vaya. Ironía cuando te escribo enojada y sonrisas que se burlan de nuestras discusiones absurdas.


mi llanto y tus ojos.
mi dolor y tu boca
mi bronca y tu burla
mi cuerpo y tus manos

5 sept. 2011

Impropio

Estoy confundida. 

Me cuesta definir lo que siento siempre que intento decirlo pero se me presenta tan claramente visible cuando lo escribo, que fácilmente encuentro cada respuesta que busco con solo ocupar los ojos un momento. Que curioso ser de esa manera, que obtuso, pero a la vez que profundo. Que idiota tener que reencontrarse con uno mismo mediante la lectura y no interactuando con la gente. Pero que preciso.
Intenté muchas veces que fuera distinto, que ser diferente solo me trajera alegrías y no más tristezas de las que ya conocía, pero nunca pude. Fue imposible concretarme como persona ante quien solo me veía por fuera, fue tan feo que hasta me dolía.
A veces odio la ignorancia y, sorprendentemente en ocasiones la venero. Así, tan contradictorio como eso. Porque que hubiera sido de mí, si alguien leía entre líneas la realidad de todo lo que le decía. Adorné explicaciones con adjetivos estúpidos, creencias con verbos efímeros y tantas verdades con ironías, pero, afortunadamente nadie se dio cuenta. Y debo agradecerlo.
Pero no pude escapar a las excepciones y, en algún remoto minuto de mi vida existió alguien que sí supo quien yo era, hubo alguien que, más allá de todo lo que no le decía leyó mi cuerpo como si para ello hubiera nacido. Existió quien pudo mirarme de reojo sinceramente y a quien pude darle mi mano sin que me lastimara el solo hecho de hacerlo.
Recuerdo un momento, un preciso día. Volví a verlo luego de tres meses de agonía, luego de un tiempo donde todo había cambiado invariablemente y hasta en el aire se olía algo distinto. El verano había aclarado aún más su pelo y sus ojos me miraban desde otro plano. Corrí a su encuentro tan rápidamente que se me olvidó llevar el cuerpo, y lo alcancé solo con mi alma. Lo toqué tan suavemente que jamás creí me hubiera sentido, lo miré todo, lo tomé desprevenido y en ese mismo segundo lo hice mío.
Le regalé mi último secreto y le dije que lo amaba. Y tenía miedo, y angustia, y dolor, y rencor y muchísimo frío. Lo acaricié despacio y hasta creo estar segura de que alcancé a llegar hasta sus oídos.
Luego me desvanecí de la espera.




Al cabo de unos meses me lastimó tanto como jamás pensé que lo haría. Se burló de mí y siguió su camino. Dijo cosas incoherentes como lo mío de aquel día...
Decirle te amo a alguien, que simplemente, no sabía lo que era...


2 sept. 2011

La belleza de lo simple



Una sola vez en diez años me regalaste flores, una tarde en que, por casualidad de esas imprevistas me viniste a buscar caminando y las cortaste del frente de una casa. Te gustaban desde el primer día, y esperaste la oportunidad justa para pedirle permiso al dueño. Cuando lo viste y escuchó lo que le dijiste, el hombre solo fue capaz de decirte, "claro amigo, todo sea por un hombre enamorado". Creí que mentías, pero tiempo después, ese mismo hombre nos vio y me dijo que "te cuidara mucho".
Odio los poemas, o sea, no es que los odio, solo que no me gusta que me regalen uno. Siento que es demasiado meloso, y está muy cargado de elogios, que no siempre representan la claridad que deben encerrar los sentimientos. Y, al parecer, siempre lo supiste. Me has regalado cientos de papelitos con frases locas, (y con horrores de ortografía),que escribías en tus ratos libres y en cada momento que decías, "acordarte de tu cable a tierra..." Y cuanto amo que me definas con esa frase, te lo juro, me encanta. Podrías haberme dicho hermosa, mi vida o lo que sea, pero que me llames de esa manera, era para mí, alcanzar el cielo con la palma de las manos.
Recuerdo la vez te di mi teléfono, fue la noche que me dijiste todo lo que sentías. La noche en que no podía parar de temblar de los nervios, y la única vez en la vida, que me quedé sinceramente sin palabras. Haciendo alarde de tu memoria divina no lo anotaste, y claro que lo olvidaste instantáneamente pero...Cuantos puntos que ganaste con eso... Viniste a casa la tarde siguiente y cuando salí a recibirte me miraste y sonreíste de una manera tan única que no pude olvidarlo nunca. Me dijiste que por favor te pasara el número de nuevo mientras acomodabas  tu gorra hacia atrás casi mecánicamente... y con eso fue más que suficiente. 
La primera vez que salimos, por llamarlo de alguna manera, me regalaste un perro de peluche, (aún desconociendo mi reconocida debilidad por ellos), bajaste del auto por una gaseosa y volviste con el regalo. No podía creerlo, en serio, era todo...demasiado bueno... Aunque real, puro y sincero.
Cuando me dejabas en casa, después de alguna salida, sea la hora que fuere, siempre, te quedabas afuera escuchando música lo suficientemente fuerte como para que yo la escuchara desde adentro y eso era sublime. Siempre elegías nuestra canción y hasta a veces también la cantabas, me llamabas por teléfono y juntos la escuchábamos. Puede sonar cursi o algo tonto, pero tantos detalles juntos quieren decir solo una cosa. La más importante de todas. La que todo el mundo busca. La que tanta gente ignora.

despertarnos juntos aún después de una pelea.
escucharnos aún en los gritos.
acompañarnos en los días difíciles.
callarnos cuando el otro llora.
abrazarnos cuando el otro no lo pide.
mirarnos siempre de frente.
aprender del silencio 
superar lo cotidiano
y agradecer lo obvio....



No haber dejado de llamarnos mutuamente mi amor, ni una vez, en estos larguísimos diez años juntos...




1 sept. 2011

Desconocido

Podría mirarte a la cara y decirte lo que siento, buscar en tus ojos esas marcas de ayer que tanto necesito, pero no consigo la forma de hacerlo. Contrario a ésto, me asusta la sola idea de redescubrir la luz de tu reflejo, me asusta mucho correr el riesgo.
Puede que haga años que no te veo, que no se de tu locura, que desconozco lo que habrás hecho con tu música, pero eso no quita que te recuerde la mayoría del tiempo. La lejanía no le resta perfección a mis recuerdos.
Es muy posible que mañana deje de llorar por haberme considerado solo un juego, pero lo que jamás podrá sucederme, es que comprenda porque lo hiciste.


Es injusto darle a quien no merece toda la pureza de tu alma. 
Pero aún no se de que manera reconocerlo.
Para no equivocarme de nuevo...