28 nov. 2011

Directamente

Por momentos dejo de saberme más que nadie y me encierro en un par de paredes blancas. Unas horas después me veo más baja, menos loca y un tanto igual de complicada y desequilibrada. Y lo que menos me importa es tener que cambiar mis aspectos. Tengo muchos y no los manipulo, no tengo la fuerza, ni la voluntad ni un crucigrama donde entienda de lo que hablo. Y me tiene sin cuidado, eso, y todo el resto del mundo.
Según pasan las horas pienso sobre mi carrera, que si voy muy rápido, que si me detengo, que si tengo alguien delante o si me duele ese insoportable que me patea  el culo todo el tiempo. Y ni siquiera saco conclusiones. Me dejo, me doy, me sumo, y hago como que me parezco al resto.
De sensaciones no conozco más que el nombre, las letras que las forman y lo que escucho que a partir de ellas se siente. Yo las vivo distinto, las ahogo dentro mío y las hago puras a medida que encuentro un destino para cada una. No me guardo nada, o, más bien, sea que en realidad lo hago tan bien que ni yo misma recuerdo luego donde fue que las puse.

Tarde

El día es demasiado largo si me siento a esperarte, si creo verte en todos lados cuando solo estás arrinconado donde yo no pueda verte. El tiempo se me hace corto cuando pienso en lo que podríamos estar haciendo, y terriblemente largo cuando entiendo que, simplemente, no se puede.
Es por eso que te regalo ésta imagen, contando solo, con que, quizás, en algún momento de tu día, te detengas a verla.
Porque yo estuve ahí, sola, feliz e imaginándote. Estuve al borde del camino siempre, cuidando que nada te pasara, que nadie te golpee, que nadie te abandone y que nunca, ninguna tristeza pudiera tocarte. Pero como nunca me viste me fui, me cansé y estoy muy lejos.
Ahora soy un menos, nada que te importe ni que deje de hacerlo. Y tampoco me angustia, porque estoy tranquila y convencida de algo.
Fui lo que necesitabas en el momento equivocado, pero aprendí que cuando me necesites voy a estar  convertida en recuerdo, y solo vas a poder tocarme, cuando yo te deje.

26 nov. 2011

Inocente

 (Éste texto, y el anterior, son extensos, lo sé, pero a mi entender vale la pena exponerlos.Vale la pena detenerse un momento y no solo leerlos, sino también, porque no, pensar en ellos. Éste, particularmente, fue todo un desafío, me siento satisfecha, y aunque me hizo llorar un poco, quería compartirlo con ustedes)




Hoy tuve un día agitado, y no de ezoz agitadoz azí nomáz, zino agitado agitado. Me levantaron temprano y aunque rogué y ofrecí bezoz a cambio, no me dejaron zeguir durmiendo. Me abrieron la ventana, me dijeron arribaaaa! y de una oreja me zepararon de mis zábanas amadas.
Fui al baño de mal humor, arraztrando los pies por todos los pizos, mirando el zuelo, y solo dejándome mimar por mi perro. Lo acarizié mientras íbamos a la cocina y cuando miré en dirección a mi zilla, mi calvario se hizo todavía máz grande. En el rezpaldo me esperaba él, planchadito y prolijamente colgado, limpio y tan celezte como mis ojoz cuando está nublado, (y a ezo lo zé, porque ella ziempre me lo dice, no porque yo zolo me haya estado mirando), no, no.
Dezayuné tranquilo, claro que para eze momento ya no pude mantenerme callado y le rezpondí cada cosa que me preguntaba, zi eztaba rico, zi quería máz azúcar, zi estaba frío, zi quería otras mazitas...Y ez con ella no puedo!, haga lo que haga la amo y de ninguna manera podría eztar mucho tiempo enojado!. Y cuando me acarizia?...Diozito zanto! Que delizia!. Ni los dibujitoz prohibidoz cambiaría por zentir ezo!
Me llevó temprano, como ziempre, y aunque ya eztaban todoz en la puerta, a mi no me importó de nada. Eza cozita roza que llora todo el tiempo iba atráz, lejoz, como en otro auto, pero yo no, claro que no! Yo iba adelante emprolijadamente sentado! Eztiraba las piernaz cuando quería y cantábamos.
Cuando llegamos, me bajé despazito, para que no ze me arrugara la tela, agarré mis cozitas y como quien no quiere la coza, me di vuelta rápido y le tiré un bezito, (tampoco soy tan desalmado). Fuimoz a la puerta, mamá me dió un bezito y yo entré muy contento. Total, zabía en que número del reloj tenían que estar las agujas para que ella me buzcara.
Dezpuéz, todo pazó como ziempre, la chocolatada nomáz, fue distinta, estaba buenizima! Enzima nos dieron de ezaz mazitaz de chocolate que tengo en caza y pude ezconderme algunas para más tarde. Jugué muchízimo y me agarró zueño, la maestra me retó algunaz vezez pero yo no lo hice de nada de cazo. Total la conozco y ze que todo ze le paza al rato...
A la zalida, estaba nerviozo, había hecho un dibujo y por fin me habían zalido los corazones, ziempre quería dibujarle algunos y adentro nueztros nombrez pero lo que menos me zalía era ezo. Y me daba tanta bronca!!! Hoy sí, y máz loz miraba, loz veía máz hermozoz!!!.
La maeztra me soltó la mano cuando vió que ella llegaba, y yo corrí rápido rápido, la agarré fuertezízimo y le dí un grandote abrazo. Ella me alzó, me puso sobre su hombro y me dijo que me amaba, pero algo no eztaba como ziempre, porque mamá en ese momento, también lloraba. Me bajó, fuimoz hazta el auto y me subió re rápido. No escuché el llanto de la rosadita, ni ningún ruido de loz que ziempre hace, pero, como a veces me ezpera de la abu, no pregunté nada. Pero mamá seguía rara, como nervioza y dezcuidada, manejaba rápido y no me hablaba. Le pregunté si estaba bien y cuando quizo parar para ponerme bien el zinto, alguien aparezió de atrás y le habló al oído, yo ezcuché algo, le dijo que si hacía algo no la contaba o algo azí, no ze bien. Entonces ella siguió avanzando y dejó de acomodarme.
Le pregunté bajito quien era, ella me dijo que un amigo de papi, pero no ze porque no me pareció que fuera de zierto. Miré para atráz como dezcuidado y un zeñor que yo no había vizto nunca me saludó con la mano. Le devolví el zaludo y le pregunté como ze llamaba. Me dijo que Pedro y que grande que yo eztaba! Y mientraz charlábamoz noté que mamá lloraba.
Llegamos a caza y loz trez noz bajamoz juntos. Pedro me llevaba a mí, y atráz como corriendo ella no ze noz zeparaba. Adentro, me mandaron a jugar a mi pieza, y aunque yo no quería tuve que zubir y hazerlo. Al rato me olvidé de todo, jugué y jugué hazta que me pareció que ze hazía de noche, y como a eza hora siempre como mi zanguichito, quize zalir a ver que pazaba. Pero me acordé re depente. En el auto, cuando no terminó de acomodarme el zinto, mamá me dijo que si hoy hazía todo lo que me pedía, me iba a regalar un regalo. Y ezo no pazaba todoz loz días!. Entonzez hoy sí, voy a hazerle cazo.
Pero al rato empezé a ezcuchar ruidos, gritoz y hazta el aullido de mi perro. No era la voz de mamá, ni la de papá, tampoco de la abue, ni del nono, ninguna que yo zupiera. Me puze como nerviozo, hazta me dolió la panza. No ze me quedaban quietaz laz piernaz y las manoz me temblaban. Tenía miedo, y ezo no me guzta, nunca quiero ver películaz de terror por ezo, ni ir al baño de noche ni dormir con la luz apagada. Dezpacito abrí la puerta de mi pieza cuando ezcuché justo que mi mamá gritaba.
Noooooo! dijo ella muy fuerte y yo sin quererlo corrí hasta la sala, corrí lo más rápido que pude, como cuando papá me perzigue con zu dizfráz de ozo, o máz que cuando mi primo Jorge quiere pegarme por algo. Corrí, corrí, hazta que la ví a ella... Eztaba en el suelo, como mal acoztada, loz ojoz loz tenía zerrados y aunque la tocaba y la tocaba no me hablaba. No zé porque pero ezo me hizo llorar mucho, y la abrazé tan fuerte como pude, mis manitos no me rezpondían y ella eztaba pezada...le di bezoz, la llamé mamá! mamita! mamita linda! y nada...Cuando me acordé de que también eztaba Pedro la dejé para buzcarlo, pero cuando quize darme vuelta algo me pegó fuertezízimo en la cabeza y no me acuerdo de máz nada...
Al rato todo era azul, clarito clarito, me parecía ver nubez y zi eztiraba un poquitito laz manoz hazta laz tocaba. Me levanté de donde eztaba y caminé dezcalzo...cosa que nunca me dejaban...y a mi me guztaba tanto...Corrí un poco cuando vi que un gato me zeguía, no quería que me arañara, (ze como dolía ezo). Vi un caminito blanco y algo brillante adelante que me miraba. Me llamaba, era lindo, nunca había vizto algo como ezo, parezía como la vez que Jorge y yo vimoz por la ventana el tren que pazaba de noche...pero no ze...ezto ze parezía, pero no tanto...
Cuando cazi llegué hazta donde eztaba, un hombre grandizízimo ze me paró adelante, ocupaba todo el camino y no pude ver más la coza brillante. Levanté loz ojoz y le miré la cara, no ze la veía bien, pero algo me llamaba la atenzión, y no zabía que era...penzé y penzé hazta que me di cuenta!
Mamá me dijo, cuando fallezió el abuelo, el que me hazía mi ropa, que se había ido al zielo, a leer el diario con loz ángelez y a cozerle un traje blanco a Diozito, que vive en las eztrellas...
Entonzez me azerqué al hombre Blanco y me eztiré para agarrarle la mano, la toqué enzeguida y Él también agarró la mía. No le veía loz ojoz pero yo ya zabía quien era. Hizimoz unoz pazoz juntos y no aguanté maz y le dije...
Zeñor de Blanco, uzted ez Diozito?
Conoce a mi abuelo que haze ropa?
Me dize donde está mamá, que quiero ver si ya eztá dezpierta?


Me miró dezde arriba y dezpazito me dijo...
Este traje que me hizo tu abuelito me queda hermoso, y me dijo que te diga que te quiere mucho, somos amigos y siempre leemos el diario juntos, hablamos de vos y de tu hermanita. Tu mamá, va a estar un tiempo conmigo, vamos a hacer un viaje de grandes y vos no vas a poder acompañarnos...
Tenes que volver...mucha gente te espera...


Dezpuéz de ezo, no zé! 
La luz ya no eztaba, el Zeñor tampoco, y el camino menoz... Yo arbí loz ojoz pero zeguía teniendo zueño. Loz arbí lo máz que pude y como atráz de un vidrio vi a mi papá que me miraba...Me reí de verlo, lo saludé con una manito y me dormí de nuevo...
Alrededor mío había muchaz mujerez veztidas de verde y un hombre que me agarraba el brazo...
Y antez de dormirme ezcuché que todoz dezían...


Pobre inocente...

Pero yo no zé...no entendía nada...

25 nov. 2011

Germán

Llegó el momento donde, nuevamente, tuve la necesidad de saber de sus cosas, donde la satisfacción dejó de saciar mis sentidos y tuve que volver a buscarlo. No hay muchos lugares donde alguien en su estado podría estar, así que fue mi computadora, la intermediaria para la concreción del encuentro.
No tuve que involucrar el cuerpo, al menos no en el aspecto visual,  porque fue un compromiso muy pero muy fuerte en todos mis demás sentidos. Si es cierto que nunca tuvimos una relación muy íntima, pero las veces que nos hemos visto me ha encantado la trivialidad del encuentro, tu humor tan parecido al de mi pareja, y las increíbles similitudes corporales y en otra infinidad de aspectos.
A tu mujer sí, la conocí mucho, (demasiado), y es por eso que luego, sumado a que eras amigo de otros amigos míos, logramos, de algún modo, mantener el contacto. En algún momento llegué a sentir envidia de lo que era tu vida, de lo que formaba parte de tu día a día y de todo aquello que con esfuerzos enormes habías construido. No me sentí mal al respecto, al contrario, ya que soy consiente que era ese tipo de envidia que te hace ver la felicidad y el sacrificio del otro en su mejor significado y no en definiciones oscuras ni culminando en deseos malogrados.
Tus ojos eran perfectos, de un color tan claro...lo suficiente como para conocerte y llegar a quererte en un solo y pequeño vistazo. Tenían el brillo de la vida, de la libertad, del amor hacia la familia, y de la felicidad que todo eso, en conjunto, puede llegar a brindarte.
Tu hijo es perfecto, no hay detalle de su cara que no me lo recuerde, al igual que cada gesto que hace. Lo conozco nada, es cierto, pero sé, y ambos sabemos, la clase de ser humano que es, desde ahora siendo chiquitito, y lo que será mañana, cuando sea todo un adulto. Las pautas para "ser" se basan en el "sentir", y luego, los fundamentos para  "vivir" se arraigan en el "amor"... eso lo digo yo, lo escribo porque así lo creo y me mantendré en ello durante el tiempo que sea que dure mi estancia en este mundo.
Pero vos no tuviste la necesidad de hacerlo, porque tu familia lo plasmaba por si sola, vos, todo el que te viera, que te conociera y quien te escuchara hablar de ellos.
Pero hoy, cuando decidí buscarte, ya nada fue lo mismo. Tus ojos aún brillaban...pero en una vieja foto de perfil que hace tiempo subiste. En ella abrazabas a tu hijo, y ambos, sonreían como si los hubieran calcado desde el cielo, y de mi pecho surgió una lágrima. Recordarte fue como volver a conocerte de nuevo, y luego, más abajo cuando avancé con el cursor me llevé una enorme sorpresa. En tu muro hay miles de comentarios hermosos, cientos de "te extraño" alumbrando tu camino e infinidad de textos donde tus amigos te dicen a diario lo mucho que significaste para ellos, al igual que otros, te siguen hablando como si, al instante, fuera posible que recibieran alguna notificación de que les contestaste.
Pero, más abajo, el dolor se apoderó de mi cuerpo, mis ojos ya no veían lo que antes, y mis manos corrieron inmediatamente al facebook de ella. Tu mujer, tu esposa, tu amiga, tu novia, la mamá de tu hijo y la que, según yo y tantos otros, aún debería estar sintiéndote. Y no. No fue así. Al contrario.
Ella ya no está sola. Ella ya no te acompaña. Ella y tu nene ya tienen a otro que les ocupa el espacio vacío que vos les dejaste.
Es por eso que en tu muro, ya no se lee más lo que tan orgulloso te ponía. Ya no está más la frase "Germán tiene una relación con...". En cambio en el de ella sí, y lo dice muy claramente, "tiene una relación con otra persona, mucho antes de cumplirse el primer aniversario de tu muerte..."

22 nov. 2011

Frente a ella

Pequeñas sílabas caían de sus hombros, la piel les abría camino en silencio y como si fueran parte única de un pentagrama, me regalaban dulces y tristes sensaciones melódicas. Las gotas no mojaba su escote, no se si luego se decidieran por hacerlo, pero lo que realmente me importaba, era que en ese momento, no estaban haciéndolo. Un tenue rencor nació de mi vientre, una ingenua sensación de estar en primera fila observando la belleza en sí misma, sin caretas, maquillajes ni brillos, que, irónicamente, opacaran su delicadeza.
Podía  verlo todo desde mi centro, desde el punto donde me encuentro siempre que quiero ser yo misma y sentirme cómoda con eso, desde la más plena ubicación de mis sentidos, y exactamente desde donde nunca podría llegar a ser vista.
Desde diferentes ángulos, la percepción jugaba con mi vista, pero mis ojos recreaban habilidades al instante, y siempre, terminaban por seguir viéndola. Por momentos creí sentir que lo sabía, que era consiente de la descarga eléctrica de mi mirada, así como también creo, modesta pero orgullosamente, que le gustaba. Y hacía mil intentos por negárselo.
Los ojos expresaban sabiduría, eso que siempre destaque de ella, eso que hizo que me sorprendiera en cada hora que disfrutaba de su compañía, y lo que hace que la admire con mis más infinitos sentimientos. Uno puede quererse a si mismo desde siempre, pero cuando conoce a alguien que le enseña a ver la vida con otros ojos, es cuando se empieza a valorar todo desde otro contexto... y es precisamente eso lo que ella hizo conmigo.
Su espalda es el cúmulo de todo mi sentir confinado a un simple momento, y nunca escatimé maneras de decírselo, ni secretos a voces con que demostrárselo. No fui capaz, solo eso. Pude no decirlo con los labios, lo asumo, y es demasiado cierto. Pero sabe que mis dedos lo delinearon siempre, y lo he reflejado en millones de textos. Su columna vertebral es esbelta, al igual que la textura de su cintura, y me ciego de solo pensarlo.
Le haría el amor ahora, y lo siento, porque al decirlo me salgo de la línea del texto y doy rienda suelta al deseo, a la verdad, al dolor y a toda la emoción que seguro nos provocaría sentir ese momento. Pero no puedo. No quiero reprimirme y entonces lo digo, hermosa!, lo digo, lo escribo y lo siento.
Dejaría de verte desde lejos y me acercaría a tu oído, te nombraría entre risas pero con un tono dulce en su medida justa, y temblaría como ahora, mientras solo estoy escribiéndolo. Te acariciaría como ayer, cuando te dije todo, o como la otra vez que me quedé sumida en un absoluto silencio. Te tomaría segura, con ambas manos, con el alma en los labios y el corazón en el cielo, te haría mía, mi vida...como te siento desde hace mucho tiempo.
Luego te besaría...y un profundo suspiro se escapa de mi cuerpo, dejo de escribir por un momento y cierro los ojos. Lo imagino todo, lo sueño, lo dibujo, lo revivo, lo percibo de un solo modo...el que te gusta, el que compartiríamos, y el que por fin, luego de todo lo que pasamos, disfrutaríamos...sin detenernos a pensar en las consecuencias del momento...
Quizás, me creas un tanto diferente, y hasta tengas dudas de todo esto, porque sí, dije "te haría el amor", y no he hecho nada, ni escribí específicamente sobre eso...
Pero sabes qué?
Ese es el sentido, el más puro y sincero sentido de todo ésto... Es tan raro sentir de este modo, que, al saber que te amo realmente, con cada mal día que tengas en cualquier año que sea que vivas, con todos los defectos que expreses en cada arranque de histeria que tengas, y, por supuesto, en cada amanecer que el sol filtre tu sonrisa...todo lo racionalmente conocido tiene otro sentido conmigo...
Entonces ya lo hicimos, Hermosa!, hicimos el amor en todo momento, en el agua que recorría tu cuerpo mientras simplemente te miraba, en la luz que tus ojos me regalaban y siempre, en cada sílaba que te regalo cuando te escribo...

21 nov. 2011

Escuchada




Hablé tranquila, describí en oraciones completas y no tanto, todo lo que sentía. Lo que pienso lo expresé por otro camino, pero ambos, se conectaron perfectamente dentro del corazón al que apuntaba cuando las dije. Reconocí señales del impacto que provocó cierto tono que utilicé al decirlo, y aunque no obtuve la confirmación que buscaba, ciertos brillos filosos que reflejaron sus ojos fueron quienes hablaron, y no hubo razón para que lo hiciera su boca.
Su rostro estaba más allá del momento, pero no puedo detenerme a hablar de eso, porque de haber tenido frente a mí un espejo, no puedo explicar como me vería. Trataba de no herirme mientras explicaba razones que crecen en mí desde hace mucho, al tiempo que, por otro lado, juntaba trozo a trozo, el corazón que me ardía entre las manos.
No pude evitar sentirme tonta, pero sé, que ese es el símbolo de la sinceridad hecha carne, del sentir hecho verbo, y de la naturaleza que surge sola, cuando uno sabe que habla con la persona correcta... a pesar de todo, y aunque ese todo sea abstracto y concreto, o simple y complejo, o bien, increíble y real al mismo momento.



como puede alguien saberse uno 
sin un par que lo refleje
como puede uno sentirse más
sin un igual que le reste
y como puede alguien
creerse amado
sin la sensación constante
de
c o n t r a d e c i r s e

19 nov. 2011

18 de Noviembre - Discontinuo




anoche
mientras dormíamos
me tomó de la mano

17 nov. 2011

17 de Noviembre - Sola

silencio 
oscuro y claro en un mismo tiempo
rompecabezas de sueños
dolor acumulado en el cuerpo
quiero enroscarme toda
juntar mis huesos uno a uno
hasta que me duelan
y olvidarlo todo
cuatro paredes pintadas
cuarto nuevo
manos expertas
diagnóstico certero
más tiempo
más dudas
más peleas
más nervios
frases impensadas
ningún significado nuevo
ardor en los labios
dolor en la boca
olvido en las manos
y esperanza en el suelo
elevado
a raz de suelo
intermedio
sin magnitud representable
dolor
discusión
pelea
odio de nuevo
distancia
herida
sutura
sueño
noche
cobardía
tarde
anhelo
mañana
soberbia
el círculo
el mapa
el blanco
y el negro
voces sin frases
sonrisas sin ecos
miradas sin reflejo
desahogo
indiferencia
silencio
jueves
lunes
martes
miércoles
indefinido
da lo mismo
final
comienzo
medio
imaginación
felicidad
aceptación
expansión
verme convertida en eso
sin nada
sin nadie
sin vos
sin nosotros
sin yo
sin ellos
noviembre
a un lado
sola
minúscula
d i l u i d a
corroída
intacta
en apariencias
destruida
con fundamentos
momento
ahora
minuto
segundo
destiempo
noviembre
sola
un mismo bosquejo
y aún no llega
no es momento
el esperado fin de todo esto
el aire
la luz
la luna
la tranquilidad
el comienzo
no
nada de eso
sucederá conmigo
al menos
no por el momento
me concientizo
lo dejó surgir
le permito
lo espero
repetitivo
cotidiano
conocido
maldito
y perverso
noviembre
odioso noviembre
pero no te creas el más fuerte
ni el más doloroso
ni el más triste
ni el más malo de todos los meses
porque todavía me falta
todavía no llega
todavía no me toca
pero me espera
me mira
me estudia
me observa
me prepara la mesa
y ya tiene servida mi copa
faltan días
solo algunos
para esos momentos
los míos
los mismos
los de siempre
todavía me falta Diciembre...

16 nov. 2011

15 de Noviembre - Neutro

Por momentos siento todo conmigo, el día que empieza de una forma algo distraída, con una ventana a medio cerrar, una cortina persiguiendo haces de luz y un cielo tímido, solo e inmenso, pero a medio descubrir. Huellas de pasos que marcamos en el más específico de los silencios, anoche, anoche cuando era suficiente respirar para entendernos, o caminar de manos para que el otro lo sintiera todo, sin esa necesidad de verbos que por estos días odio, y que me hace tanta falta como un golpe de viento, de aire, de día, de vida, de aliento...de sabores locos, de dolores nuevos, de sombras coloridas y de soles al descubierto...
Las gotas de agua que caen del ducto del aire me golpean, te lo juro, las siento lejos, en la habitación contigua a donde me encuentro, pero me pegan demasiado fuerte. Imagino sábanas que desnudan cuerpos, franjas de sudor que despiden más que un simple momento, desahogos agitados que pueden significar mucho más que eso...ahora, o en un futuro momento...
La vista me lleva a detenerme en ciertos puntos, en olores, en reflejos. Sin sentidos fuera de camino me quedo quieta, sola, hundida en una fina capa de melancolía y completamente conmovida por el fluir de lo que yo ya no llamo tiempo. Un latir discontinuo que me permite o no, mantenerme viva y formar parte de un determinado momento...así lo describo...
Más luego, nada de todo eso me queda, nada logra hacer que modifique mi sentir, mi  presentir o mis pensamientos. La melodía que escucho es un piano supremo, magnífico en todo sentido, pero imperfecto en cada nota que sobre vuela mi alma y evapora los detalles de mis recuerdos...equívoco en cuanto al natural renacer de las notas...las teclas se hunden en mi memoria como palabras de esas que siempre vivirán en los rincones de mi mente...esos mismos en los que, en otros tiempos, todo tenía otro sentido...
tan simple, tan cálido...
tan...

honesto...

14 nov. 2011

Lunes, 14 de Noviembre

Cerré la puerta y cuando todavía no te habías alejado lo suficiente lloré, mi amor, lloré todo lo que quiero decirte desde hace tiempo, y lloré todo lo que te digo a diario, que no puede ser, que aún no tiene proyectos, que aún no tiene tiempo, y que, tal vez, deba vivir en la eternidad de un pequeño sueño...
Me duele, me dolió muchísimo todo lo que me dijiste, la forma en que no me mirabas y el modo de dirigirte a lo nuestro como "el error más grande de tu vida". Me lastimó el hecho de saber que hubieras preferido nunca conocerme, no sabes cuanto.
Dijiste que me vaya, que no había nada por lo que valiera la pena seguir luchando, y que sabías perfectamente como seguir viviendo sin mí, que ibas a superarlo, y que no era la muerte de nadie...y en eso te equivocaste. Fue la muerte de alguien en el momento mismo en que sintió tus pensamientos antes de que los digas...fue la mía... Me tuviste delante tuyo todo el tiempo y no parecías estar sintiendo nada. Un televisor en canales con descarga ayudaba a disimular lo que ocultabas, y tus manos en juegos descuidados con el control remoto hacían que mis nervios crecieran hasta el punto máximo de mis límites. Y yo seguía llorando...
Pediste separarnos...
Para no seguir perdiendo el tiempo, dijiste, para que yo no siga esperando lo que tanto deseo de alguien que no va a poder dármelo nunca, de alguien que según mi interpretación de la situación...simplemente tiene miedo. Me comparaste, pero no en esas comparaciones que son inevitables en este o en cualquier otro momento, sino en las otras...en las insoportables, las oscuras, las irónicas y las más certeras...me dijiste que todo esto era mi culpa y que lo que yo tanto quiero jamás iba a ser posible...
Me dijiste también que llevás mucho tiempo pidiéndome lo mismo, que me vaya por donde vine, que me lleve lo que quiera, lo que sea, los perros, la mitad de todo y más si es que así lo quiero...y solo pensaste en el dinero... en las cosas de valor material que siempre me diste, las mismas que aunque me gustan no son lo que yo más quiero de todo lo que tenemos... Y lloré también por eso...me dolieron los ojos tras cada lágrima que se me caía sin quererlo, y me duele también el alma, me duele el cuerpo todo...entero...
En un momento me di cuenta que para que una pelea de este tipo estuviera sucediendo eran necesarias dos partes, una que hable, recrimine, escupa incoherencias y estupideces, pero también otra...una parte que escuche, que hablando o aún en silencio, que acepte, que de por cierto todo lo que el otro dice solo por estar ahí, de pié, erguida o desecha pero soportando...
Entonces decidí irme...
Hacer lo que según vos queres desde hace mucho tiempo y ahorrarme más de todo este sufrimiento. Me cambié, acomodé un poco mi pelo, extraje mis lentes de la mochila, y como pude me acerqué a mi mesita de luz...que estaba justo al lado tuyo...la abrí y la cerré lo más rápido que pude, y con la poca voz que me quedaba te pedí que ya nunca más me busques, que si llegabas a sentir que te equivocaste o si me extrañabas, o si finalmente entendías que soy quien tiene la razón con todo lo que dice o exige...que si te dabas cuenta de lo que dejabas atrás y de lo que yo valía...que lo soportaras solo...porque yo, francamente, ya no quería volver a verte...
Para mi sorpresa lo único que hiciste fue decirme algo...lo más nefasto que escuché en mi vida...la frase más absurda que me han dicho en el universo entero...
Dijiste..."si te vas no te lleves el teléfono nuevo..." No pude creer lo que escuchaba y cerré los ojos...las lágrimas me ardían al contacto con la piel de mi cara, pero cerré mi puño lo más fuerte que me fue posible y sin pensarlo me di vuelta, te miré sin verte y extendí la palma de mi mano...
"lo único que me llevaba es mi documento..."
Salí de casa como fuera de todo, como más allá de una realidad tan mía como el miedo mismo, y con un dolor tan pero tan grande como indescriptible. Caminé hacia el portón de la vereda y delante de él estaba acostado mi perro...dormía tranquilito, estirado y relajado, disfrutando del nuevo día...Y lloré de nuevo... No quería verlo, no quería recordar una cosa más de las que estaba dejando y mucho menos quería despedirme, de él y mucho menos de mi perra... Caminé hacia la puerta y me agaché a acariciarlo, él sintió mi tristeza y puso su carita entre mis brazos, se apoyó en mi pecho y me dio una de sus manos...Le dije que lo amaba, y que lo extrañaría cada día de mi vida, besé su carita y salí...
cerré la puerta
crucé la calle
caminé
caminé
me quemó el sol
me dolió el cielo
me absorbió el dolor
me comprimió la culpa
me quebró oír el aullido de mi perro...me destrozó el alma...
no volví la mirada
no podía...pero quería hacerlo!
caminé
caminé
de vez en cuando estiraba las manos y con la punta de los dedos tocaba algunos pastos que crecen al costado de la calle
los autos me ensuciaban esparciendo sobre mí la tierra del camino
lloraba.
respiraba
lloraba
lloraba
extrañaba
pensaba
me dolía...
me quedé en silencio
escuché algo
no eran autos
no era tierra
no era el tren
no era nadie
Era él...


que me seguía...
                                                                   que había ido a buscarme...

10 nov. 2011

Puro

Sentirte nunca fue un propósito en mi vida, jamás pensé en la más mínima posibilidad de hacerlo, así como tampoco imaginé que fueras atolondradamente capaz de aparecerte en mi casa y golpear mi puerta. Pero un día todo se fichó como posible, y entonces no hubo más pensamiento que el compartido.
Me gusta tu práctico estilo de vida, una sonrisa entre viajes, una caricia en la cocina, un guiño desde la puerta y todos los besos pícaros. Me gusta tu ayer del cual no formé parte, tu hoy del que me siento reina, y tu mañana en el que, posiblemente, llegue a convertirme en madre. Me gustan tus mensajes a cualquier hora, tu escritura desastre, tus abrazos de oso, tus roces de siempre, tu humanidad cálida, tu brillo innato, y todo lo que me enseñaste.
Palpitarte es ahora, la sensación más bella que clarifica mi alma, la sinceridad que se dilata cuando estás cerca de mi hombro y la sonrisa en mis labios que se dibuja sola, cuando se acerca la hora de volver a verte.



9 nov. 2011

Ecos


desnuda quietud que me acompaña
adulta en partes infames
y oscura en párrafos sin nombre

astucia que no me queda
que me deja
que se burla
que se aleja
que me reduce
me opaca
me ensucia
 y me corroe

locura que recorre mis venas
líquido vibrante que me alimenta
me provoca
me disuelve
y me corrompe

olvido gris
amigo de mi vida
canciones nuestras
y oídos de otros

guitarras
sonidos
conciertos
 y horas

amor del mío
olvido del tuyo
memoria de aquellos
indiferencia de todos






Hoy escuché su voz de nuevo...la suya, la mía, la misma, la que recuerdo
la escuché luego de diez años del más absoluto silencio
y sentí todo...
y fue muy...
muy fuerte...



Demasiado

8 nov. 2011

Coherente

Me colgué de una melodía, de la imprecisa conjunción de letras cuyo sentido seguramente era muy distinto al que yo misma rearmaba dentro de mi cabeza. Me quedé sin hojas para describir lo que sentía y entonces recordé que no soy solo eso, que también hablo y que mi voz es demasiado provocadora, que tengo oídos que no solo oyen lo que les dicen de frente, sino que tienen la preciosa capacidad de registrarlo todo.
Todo mi ser entró en una especie de trance, en una letanía desconocida pero no por eso menos hermosa y liviana. Me sentí trágica, dueña de los momentos como siempre le pedí al cielo que me enseñara a hacerlo y a su vez debo de haber sonreído. No siempre entiendo lo que significa cada movimiento de mi rostro y mucho menos los internos. Porque de eso estoy segura, yo suelo reír con todo mi cuerpo.




Cuando logré volver en la realidad misma, lo primero que hice fue mirar mis manos. Las que saben acariciar desde lejos, las que pueden ayudarme a expresarme como ninguna otra extremidad lo hace, y las mismas que supieron leer el braile de los sentimientos. Las miré y me dolieron. Me devolvieron un color distinto, una señal aguda, y la síntesis de todos mis miedos.
Los sonidos dejaron de acunarme y como si nunca hubiera existido el momento, todo siguió igual, siempre bajo la tutela del tiempo. Lo incoloro, lo inquieto, lo borroso, y la lectura de los presentimientos...





Me había dado un papel...hace días...
Unas palabras y el nombre de una canción, la misma que me sostuvo hace un momento...

La hoja decía...
"no se lo que siento..."


Y yo estoy segura de que cuando uno coloca en una misma oración la frase "no se", conjugada con la palabra "siento", es que en realidad está sintiéndolo todo, solo que es absolutamente difícil expresarlo para que el otro pueda llegar a entenderlo.



Aunque...soy un poco ingenua, pero tampoco tanto.
Sé que tiene otro significado, o bien, que puede llegar a  tenerlo.


Pero por favor!
Que nadie me lo diga!
No quiero saberlo!

7 nov. 2011

Noche

No te diste cuenta, pero anoche me quedé despierta durante horas. Tus brazos rozaban mis manos y mis dedos se peleaban entre sí para no tocarte y correr el riesgo de despertarte. El aire se infiltraba en tu pecho y al compás de tu sueño observaba el vaivén silencioso del movimiento de tu espalda.
Estabas ahí, y conmigo. Estábamos donde siempre quisimos, donde la vida quiso que nos encontremos, y donde, seguramente, el futuro querrá que siempre estemos.
Si algún día te olvidás de lo que siento, o dudás al respecto, abrí los ojos de noche, cuando estás durmiendo

porque siempre voy a estar ahí...




Mirándote...

4 nov. 2011

Palpitaciones

Entendió a la primera, al instante, al minuto, al segundo. Supo que hablaba en un sentido exquisitamente profundo y que ninguna sonrisa lo haría menos serio. Comprendió que en realidad solo callaba aunque estuviera escuchándolo todo en un delicado sonido estéreo. Ese que le gusta, cargado de esa pasión que me demostró que sentía, colmado de cristales que lloran de sus letras cada vez que me lo cuenta. Y que yo recojo con besos que luego mueren más allá de su tapete.
Quisiera ver más allá de eso, y a su vez quedarme encerrada solita y quieta formando parte única e inamovible de su minúsculo entorno. Quisiera besar su melancolía penetrante y que desee compartir su rutina conmigo.

-quisiera-
-quisiera-
-quisiera-

y no me lastimo al decirlo...




no tanto como al sentirlo

2 nov. 2011

Gestos

Volvía a mi en silencio, con su cuerpo vacío y ese ademán de sabiduría que jamás pudo borrarse de sus ojos. Me miraba desde un lugar muy suyo, y para resguardo del cual había aprendido a crearle a su alrededor una suerte de muros altos, siempre muy altos. Alcé mi vista lo más que pude y espié detrás de ellos, me deslicé sigilosa y rotunda, al momento que sentía muy fuerte e insoportable, el peso de la culpa. Decidí que no invadiría su intimidad y entonces volví a la postura de mi vista en su estado más natural y sincero.
Lentamente pretendía caminar hasta mi espacio, como si nada hubiera cambiado y de la misma forma en que lo reconocía siempre que necesitaba verme. Impaciente, ese era el gesto de sus rasgos, y en contraste irracional con los míos, no alcanzaban a reflejar todo lo que mi silencio espontáneo intentaba decirle. No encontré la mueca justa que le describiera a la distancia en que grado podía yo esperarlo, y en que magnitud pretenciosa deseaba que nunca más volviera.
Estando cerca quiso tocarme. Desde lejos creyó conocerme. Antes, cuando el tiempo era oro, supo quien yo era y lo mucho que necesitaba de sus riesgos. Ahora, desde esta postura que me desconoce, comprende que de ninguna forma reaccionaré como él espera. Y mañana, en el instante mismo en que le duela, aclarará por fin la duda más grande que tiene...



 si sigo sintiendo lo mismo 
o si, simplemente,
hallé el modo de dejar de pertenecerle

1 nov. 2011

Algún día...(sí, algún día vas a leerlo)...

Empecé a escribirle un diario. En mi mente las palabras formaban oraciones tan lindas como todo lo que siento por su personita, desde hace ya mucho tiempo, pero no había encontrado el método para que le llegaran.
Comencé por escribirle lo mucho que me cambió la vida pensar en todo esto, la manera en que mi mente se despegó de la oscuridad que la etiquetaba y luego, traté de describirle en que modo era capaz de hacerme sentir distinta. En una oportunidad le conté como lo imagino, como creo que sentiré en su momento, y que reacciones podría tener al respecto, aunque sinceramente,  ni yo misma puedo explicármelo.
Creo que desde su cielo lo sabe todo, ve como sueño con el solo hecho de sobre volar la idea, y como sonrío al visualizarme acariciando su cuerpo. Sí, eso creo. Y es por eso que cierro los ojos, me concentro en lo mucho que lo deseo, y en silencio lo espero.




Es como si el corazón mismo se me escurriera del pecho, saliera despedido de mi cuerpo y saltara decidido hasta encontrar asilo entre mis manos.
Como si tuviera voz y vida por si mismo, como si me mirara fijo y penetrante como nunca me han mirado, y seguro de cada palabra me dijera todo lo que siente en un tono fuerte y demasiado claro...
"Acá estoy. Mirame. Salí un momento para hablarte de frente. Escuchame. Esto es lo que yo quiero..."


 



El 24 de Octubre, le escribí esto:
(fragmento)

"...hace ya mucho tiempo que se que este es mi momento, que siento que te necesito, que quiero darte la vida y ser la persona que te ayude a transitar tu camino. Quiero que llegues a mi vida, que me permitas convertirme en una persona nueva, en un ser humano capaz de dar amor a otros niveles y una mujer que pueda sentirse plena..."