17 dic. 2010

Compresión

Su mano rozó la mía. El espacio fue perdiendo extensión, y cada gota de sudor que caía brotaba sola en medio de un volcán latente y perverso. El contacto de la piel me dió la fuerza que necesitaba y decidí aceptarlo, dejarme llevar a su antojo y cedí a que vendara mis ojos.
Plenitud. Dispersión de la realidad. Disociación de sentidos. Circulación de sonidos. Vibración de susurros.
Contraje mis miedos y dejé que fluyeran todos mis deseos. Necesitaba más pero pedía menos, quería gritar pero no decía nada, rogaba por un gemido y mi voz no se escuchaba. Fingía lo que no sentía y expresaba inamovible lo que mis ojos callaban.
Era la oportunidad.Era yo. Era él. Éramos nosotros. Era el momento.
Solidez. Murmullos y rugidos al mismo tiempo. Paz y tormenta en un mismo contexto.
Sinceridad mintiendo todo el tiempo, indiferencia y entrega en un mismo cuerpo.
Uno. Desenfreno. Él y su sonido.
Dos. Locura. Yo y el silencio.

14 dic. 2010

Insurgente

De pronto nada estuvo en su lugar. Los recuerdos dejaron de ser certeros y dieron lugar a la más angustiante inseguridad jamás conocida. Cada sitio que antes contenía toneladas de restos de su personalidad, ahora, encajaba perfecto dentro de las aristas de un círculo estratégicamente vacío.
Un día dejo de decir importancia y suplantó ese significado por el de la palabra olvido. Se preguntó miles de veces porque recurría a esa artimaña que tanto odiaba y ninguna respuesta cegó la capacidad auditiva de sus ojos. Una complicación inesperada le permitió volver a entender que nada de lo que se cree es verdadero y que todo lo que se sueña puede convertirse en imposible con el delicado transcurso de los años.
Tuvo que recurrir a su esmerada capacidad de imaginarlo todo, pero no obtuvo resultados. Intentó cerrar los ojos en señal de derrota pero ni la más mínima partícula del universo se detuvo a descifrar sus intenciones. Optó por el silencio. Las lágrimas se dieron su tiempo y justo en los momentos de más dolor acudieron al encuentro con sus ojos. El cielo reflejó sus pensamientos. Las nubes abrieron brechas enormes y nada fue suficiente como para llegar a rellenar esos huecos.
Una noche decidió todo lo contrario. Reafirmó su cuerpo con cada día de sufrimiento latente y sumó todos los segundos que utilizó para esconderse. Perdió el sentido. Las fibras le quitaban estabilidad y consistencia pero de todos modos se percibió fuerte. Caminó entre sombras, durmió en alas de la oscuridad más profunda y despertó lleno de sensaciones imprecisas.
No despertar al día marcado, ni dejarse morir en el instante decisivo. No olvidar el tiempo que te usa y de ninguna forma sentirte más que las pautas del mundo.


Solo entendió de que se trataba todo cuando dejó que las fuerzas del destino consumieran sus impulsos.

12 dic. 2010

Solo una pregunta...y ninguna respuesta...



Porqué se le niegan las cosas a quien realmente sabe lo que quiere?

10 dic. 2010

Simbiótico

Ya no se de lugares donde se pueda sentir el viento, ni espacios donde sea posible la resurrección de uno mismo.
No se de sitios para ocultarse ni de rincones desde donde vigilarse en silencio. No se de reflejos de cristales transparentes ni de vitrinas colmadas de sueños...
Ya no se donde vivo, donde sueño, donde huyo, ni donde muero...

Me cansé de correr en contra del tiempo...

7 dic. 2010

Chocolate explosivo

Hace un tiempo nos equivocamos, la situación se estaba tornando un tanto insegura y las opciones a tener en cuenta eran pocas, aunque, sin temor a mentir sobre la realidad más sincera; solo teníamos dos alternativas.
Mi inseguridad es una faceta que me absorbe, que hace que siempre tenga miedo, (o la mayoría de las veces), y otras, sienta que lo que vivo o tengo, no lo merezco y no cambio de postura frente a ningún concepto. Esa actitud puede ser vista desde varios puntos de vista, puede que sea tomada como una muestra de debilidad, como una fuerza exterior que me dormina, como una causa de mi tortuoso pasado o bien, como una pavada sin importancia. Curiosamente, en ese momento, yo estaba segura. Absolutamente.
Es sabido también que las contradicciones forman una parte importante de la vida y, con ellas, puede que todo tenga sentido o finalmente, lo pierda para siempre. Y éste no es el ejemplo de las excepciones.
Él tenía miedo. El fracaso es un temor inmenso, una condena futura que te derrota en el presente y una forma premeditada de creer que estás andando por un mal camino. Además, lo único que lo motivaba, era seguir estando bien conmigo.
Recuerdo que discutimos, que mis no se transformaron en rutina, y que sus si llegaron a ser escuchados hasta en los oscuros cráteres de la luna, y recuerdo también que pasamos uno de nuestros peores momentos. Largos días donde ninguno de los dos dormía y fines de semana desperdiciados colmados de tanta basura que, luego, llegó a hacer de nuestros sueños, la mejor oferta de su vida. Era demasiado, era agoviante, estresante, frustrante, odioso, e insoportable. Hasta que lo decidimos.
En temas de ésta índole, una de las partes siempre se retira, deja de lado sus pensamientos y apoya las creencias del otro, se aleja de sus tácticas y deja a la otra mitad, fomentar sus estrategias. Le dije que si, (aunque el convencimiento jamás formara parte de la respuesta).
Lo hicimos. Dejamos todo y fuimos a otro lugar, a otro ambiente a otro espacio, a otro ámbito...llegamos a la puerta del infierno.
Nunca debe de creerse que un sueño puede más que las espectativas de la vida, ni que mañana finalmente te dirá que hoy nunca ha existido... y mucho menos existe la posibilidad de volver atrás cuando algo ya ha sido decidido. No se puede, lo sé porque lo vivo, porque lo sufro y porque es una verdad que convive conmigo.
Anoche le dije que estaba triste, que me sentía cansada, que la navidad es algo que para mi ya no tiene sentido, pero que, muy a pesar de eso, necesitaba encontrarle uno nuevo. Un toque distinto, una luz que brille, un fundamento importante o quizás, solo necesite creer que la posibilidad de que todo sea distinto...realmente existe.
Me dijo que sí, que en algún punto le pasaba lo mismo, que deseaba que lo que estamos esperando se haga tangible y que luego, podamos irnos, volar y volver a ser y por sobre todo, sentirnos libres. Quise llorar, es más, estuve a punto de hacerlo. Pero no pude. No me dejaron hacerlo...
Desvió el auto hacia mi heladería preferida y, sin decir nada nos bajamos en silencio. Creo que ambos pensábamos lo mismo, y que los nudos de nuestras gargantas impedían que lo dijéramos, aunque también estoy segura de que ninguno de los dos quiso hacerlo.
En sus ojos leí que me pedía perdón, que la decisión de ese tiempo había sido suya y que, de haberme escuchado, nuestra realidad, hoy, sería completamente distinta. En mi alma leyó la respuesta, y en mis labios encontró la resurrección de todo lo que sentimos.
Entramos al local y me preguntó que helado quería, (la respuesta es por demás de conocida, "uno chiquito, estoy haciendo dieta"), y su contra respuesta ni hace falta decirla..."un cono doble por favor"...
Al mirar la variedad de gustos, como siempre, él se detuvo en chocolate, y yo, en dulce de leche...
Chocolate explosivo...decía uno de los gustos...
Miró a la chica que nos atendía y a mi al mismo tiempo, y, al instante hizo su pregunta...

-Qué, viene con cuetes para las fiestas?

Entonces ocurrió el milagro... Me deshice en carcajadas audibles hasta en la china y me ahogué en llanto, (en ese que surge siempre que me tiento demasiado),  tan solo por haber oído una de sus tantas ocurrencias...(aún hoy, esta mañana, sola y en el colectivo, tuve que contener la risa para que nadie me escuchara).

Puede que nos hayamos equivocado, (porque de una manera o de otra los errores también son compartidos), pero eso también le da valor a las cosas. Hace que sepas que no estás solo y que el perdón suele tener su costado bonito, que las relaciones son difíciles, pero que si hay una base sólida, el resto es cuento conocido...
Estamos juntos y eso, nos llevará siempre por el  mejor camino...


Adoro la capacidad que tiene de darme tanto...con tan poco...

6 dic. 2010

Igual que ayer

Todavía creo que me llama, que se acuerda de los secretos que compartíamos, que le gusta que le tome la mano sin motivo y que adora dormirse a mi lado sin detenerse a pensarlo. Todavía lo veo venir despacio, caminando sonriente a abrazarme sin sentido y todavía creo que yo soy la única que sigue sintiendo exactamente lo mismo.
Si el tiempo me hubiera dado señales de que todo sería de esta forma, juro que nunca me hubiera relacionado de la manera en que lo hice. Nunca habría dejado mi alma en sus manos ni le habría regalado todos mis secretos en esa noche sin luna. En ese camino olvidado...en esos años tan difíciles de mi vida.
Las conversaciones siempre fueron perfectas, no siempre coincidíamos y eso acrecentaba la valoración de la sinceridad del otro. Lo vi sufrir, llorar por quien no lo quería, reír por sus errores ilusos y caminé a su lado cuando su eco era un absurdo silencio. Estuve siempre, y aunque no sirva de nada, hoy, en este Diciembre doloroso, lo sigo estando.
Una frase se fugó de sus labios y  luego fue la prisionera de mis besos, esos que colmaron de dulzura sus oídos. Una melodía fluyó de sus dedos y más tarde se convirtió en la condena que marca los recuerdos de aquel día.
Porque yo te amo...

Eso fue lo que me dijo...


"en que ha de concluir
el drama singular
que existe entre los dos
tratando simular
tan solo una amistad
mientras que en realidad
se agita la pasión
que envuelve al corazón
y que obliga a callar

yo te amo..."


Yo lo amaba
él no
yo lo extraño
él no
yo lo recuerdo
él no
yo lo espero
él no
yo lo lloro
él no
yo lo siento
él no
ÉL VIVE
y yo...?

5 dic. 2010

Por triplicado

La sensación es recurrente. El espacio se vacía sin remedio y nadie siente como me derivo. Las ráfagas dejan de lamentar mi presencia y los segundos se alejan del reloj.
Mi cuenta regresiva dejó de ser un secreto, y ya no me molesta. Puedo quitarme la planificación metálica de mis miedos pero no puedo alejarme de vos.
Si hubiera sido menos directa quizás, pero no, porque de ese modo no hubiera sido yo. Como hacerte sentir la vida si quien moría, era, y siempre fui yo. De que manera ejemplificarte el silencio si nunca dominé mi voz, o en que medida acercarme a tu cuerpo si lo siento conmigo.
El vacío es una calumnia, una condena, una venda, una decisión.
La soledad, en cambio, es una dulce nota que se repite a si misma y que me engaña, me embelesa y juega conmigo...

Haciendo que crea que volviste...
que sos vos...

En momentos así


Prometo no tocarte...


pero lo que no puedo prometerte es que sepa como
y mucho menos que logre hacerlo...

3 dic. 2010

Y la liberación de los sentidos?

Nunca me había detenido a pensar en la libertad, no había reparado en lo que significa y muchísimo menos en la importancia que tiene.
Hoy, me duele estar encerrada, me aniquila la imposibilidad de ser yo misma y me frustra la inquietante sensación de anulación que siento.
Siempre había tenido tiempo para pensar en todo, para buscar causas y encontrar consecuencias. Siempre me di el lugar necesario para expandir mis pensamientos y sentirme satisfecha de manera suficiente.
Hoy la injusticia me persigue, crece, se reformula a si misma y cae sobre mi existencia con todo el peso de sus definiciones.
La mayoría de las veces me reservaba solo aquello que sabía podía herir o lastimar a alguna otra persona y callaba.
Hoy, simple e impotentemente debo callármelo todo...


Duele ahogarse en uno mismo, más, que en el más oscuro de los abismos.


 Fragmento de lo que escribo en mi cuaderno.
Fecha: 01 de Diciembre
Hora: 13:26