22 sept. 2011

No hay tiempo


Esta mañana desperté inquieto, no es nuevo para mi sentirme de esa forma pero de igual manera es un hecho que no me acostumbro. El día se presentaba hermoso, el sol brillaba alto y soberbio, el cielo permanecía quieto y la gente murmuraba a mis espaldas cientos de miles te quiero.
Camino al trabajo el panorama no fue mejorando. Los puestos de flores me irritaban y los maldije todo el tiempo. En un momento me detuve. Cerré los ojos y me odié a mi mismo. Decidí hacer algo mejor que renegar sobre ellos y me acerqué a uno. Escogí una flor. Solo una. Se veía hermosa y frágil al mismo tiempo, alerta y algo temerosa, pero tan especial a mis ojos que decidí comprarla.
Estaba en medio de muchas otras, pero, no se porque, sentí que en ese lugar no se sentía cómoda. La sostuve tan delicadamente como pude y observé sus rasgos. El aroma era simple, pero me conmovía. Caminé unas cuadras, me acerqué a una fuente, y luego de percibir por última vez su perfume la arrojé al agua. Se que la costumbre habla de arrojar monedas y así pedir deseos, pero en este caso yo arrojé mi flor. La vi flotando solita, su tallo tan verde contrastaba con el color del agua y de sus pétalos se sostenían gotas que coronaban su frente.
Y pensé en ella…
En su cuerpo tan mío en la distancia que ya desconoce cualquier proporción de tiempo, en sus manos siempre creando esperanza, en su alma que colorea todo lo que toca. Me pregunté entonces como hará para darle vida a sus obras. Usará lápices o serán pinceles?. Y recuerdo que hace algún tiempo vi una foto donde decía algo así como que le gustaba  que la magia naciera en sus propios dedos.
Y soñé despierto…
Un imponente y silencioso lienzo blanco ante nosotros. Pinturas de colores diversos, la naturaleza detrás de la ventana abierta y música de fondo que quizás fuera mía. Ella. Yo. Nuestros ojos. Nuestros dedos. El silencio de la conexión que se establece cuando uno sabe que delante suyo está todo lo que quiere. La complicidad que genera el hecho de sentirse enamorado. Y nada más en medio. Elegiríamos colores al azar y sin temor a nada, ensuciaría mis dedos, los enchastraría gustoso con tal de ver su sonrisa, de acompañarla y de retenerla más tiempo conmigo. Pintaría lo que sea, figuras, manchas, frases, pájaros, palabras, lo que fuera. Pero no dejaría de mirarla nunca.
Buscaría la oportunidad justa y me acercaría sin que me vea. Le tocaría el rostro con mis dedos de colores, haría un puntito en su nariz y le correría el pelo que seguramente llevaría suelto, detrás de la oreja. Observaría todo, llenándola de tonos distintos y nutriéndome yo mismo, de toda la luz que brota de su cuerpo. Reiríamos juntos. Nos besaríamos entre bambalinas como quien ha encontrado la felicidad y teme entregarle la fórmula al resto del mundo. Nos convertiríamos en uno. Solo nuestra historia y lo que sentimos. Cerraría los ojos y al abrirlos la realidad sería otra.
El lienzo sería pared, y los colores concreto. Las ventanas proyectos salidos del papel de mis sueños, y la música, la cotidianeidad de nuestro día a día. Vivimos juntos. De día, de noche, durmiendo, o soñando despiertos. Nuestros hijos de la mano y los desayunos en la cama planeando un nuevo día. El beso de las buenas noches y los amaneceres entre abrazos. El sueño y la ilusión de mi vida.
Vuelvo entonces a concentrarme en la flor y abro los ojos. Pido mi deseo en silencio y ruego porque se me conceda. Pero no lo digo. No quisiera que la mala suerte me estropee también esto. Lo guardo como mi mayor secreto. Lo que hace que me sacrifique y soporte lo que sea. Sé que aún no. Todavía no puede ser posible. Pero tal vez mañana. U otro día.
Mientras tanto cruzo la calle mecánicamente y siento que mi pierna vibra. Una pequeña frase. Una luz. Un destello. Una señal que me motiva. Me detengo. Río. Cierro los ojos. Miro al cielo y los abro de nuevo.
Con el máximo de fuerza que me permite el pecho y con toda la felicidad que siento, le grito al cielo y al mundo, todo lo que siento.
Te amo mi vida!



(ya sabés)

10 comentarios:

  1. Como si conocieras cada cosa que nos pasa, que sentimos... es increíble.
    Gracias.
    +s

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  2. No tenes nada que agradecer.
    Las personas especiales que sueñan con algo tan bello y puro, se merecen esto y mucho más.
    (para mi también es incríble que me digas "como si conocieras", ni te imaginas lo mucho que me impresiona!)

    Todos mis besos!

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  3. Tenés toda la razón y sí fue exactamente eso lo que quise decir, a veces escribirme a mi misma me saca de mi ensimismamiento. Un beso enorme y la seguimos por chat n.n

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  4. Me ha encantado,
    me quede pegada.
    un beso.

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  5. No hay Reloj.
    Y ese detalle de poder detener el tiempo, es unico. Es obra de un Alma unica, distinta a las demas.
    Tan simple como sentir que se tiene el tiempo y el viento me sigue pegando en la cara, mientras el resto del escenario se borra para siempre y solo estas vos. Con tu Alma. Con ese viento. Y de mi solamente quedan los suspiros, los nervios, la piel que me tiembla y el corazon que se me sale por la boca.
    Pero no, lo unico que me sale de la boca son deseos en silencio. No te los dije, pero los escuchaste. No los hice palabras, pero te los tatue en los labios. Y con mi mano corri tu pelo, me atrevi a decirte lo que imploraba mi propio corazon: me muero de ganas de darte un beso.
    Y ahora, que hago con todo eso? Jugaste con el tiempo y lo detuviste para siempre. Y manipulaste a tu antojo las estaciones: que invierno, que primavera, que verano, no se. Pusiste al mundo cabeza abajo y me hiciste girar una y mil millones de veces, y me hiciste dar ganas de mas.
    De mas vueltas, de mas besos, de tu piel y de tus temblores, de mas y mas de vos. De vos, eternamente vos. Como no lo imaginas. Como nunca sentí a alguien en mi vida.

    Si me preguntan la hora, no se que decir.
    Nunca supe la hora.
    Solo se la hora a la que voy, a la que regreso hacia vos, a la hora en la que voy a volver la proxima vez. Porque me gusta volver. Siempre es bueno verte.

    Pero nadie mejor que un tal Pablo para describir el viaje de tus manos hasta llegar a mi:

    Cuando tus manos salen,
    amor, hacia las mías,
    ¿qué me traen volando?
    ¿por qué se detuvieron
    en mi boca, de pronto,
    por qué las reconozco
    como si entonces, antes,
    las hubiera tocado,
    como si antes de ser
    hubieran recorrido
    mi frente, mi cintura?

    Su suavidad venía
    volando sobre el tiempo,
    sobre el mar, sobre el humo,
    sobre la primavera,
    y cuando tú pusiste
    tus manos en mi pecho,
    reconocí estas alas de paloma dorada,
    reconocí esa greda
    y ese color de trigo.

    Los años de mi vida
    yo caminé buscándolas,

    subí las escaleras,
    crucé los arrecifes,
    me llevaron los trenes
    las aguas me trajeron,
    y en la piel de las uvas
    me pareció tocarte.
    La madera de pronto
    me trajo tu contacto,
    la almendra me anunciaba
    tu suavidad secreta,
    hasta que se cerraron
    tus manos en mi pecho
    y allí como dos olas
    terminaron su viaje.


    (gracias, tu gesto no tiene precio, no puedo creer que hayas escrito todo eso)

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  6. Jazmin
    Te entiendo. A mi me pasa lo mismo.
    Por eso a veces, me resulta cómodo interpretarte.

    Besos!

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  7. Dante

    Adoro leer cosas como estas, comentarios así de profundos, y salidos sinceramente desde el fondo del alma de quien lo escribe.
    Me gusta que me hagan llorar al mismo tiempo y sentir la emoción tan inmensa, que se me pueda salir del pecho.
    Que bello sentir, que hermoso poema y que delicadas frases destacadas en negrita.

    Y, no hacen falta agradecimientos.
    Ya está todo dicho.
    Un placer, (de esos que me completan!)

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Gracias...