22 nov. 2011

Frente a ella

Pequeñas sílabas caían de sus hombros, la piel les abría camino en silencio y como si fueran parte única de un pentagrama, me regalaban dulces y tristes sensaciones melódicas. Las gotas no mojaba su escote, no se si luego se decidieran por hacerlo, pero lo que realmente me importaba, era que en ese momento, no estaban haciéndolo. Un tenue rencor nació de mi vientre, una ingenua sensación de estar en primera fila observando la belleza en sí misma, sin caretas, maquillajes ni brillos, que, irónicamente, opacaran su delicadeza.
Podía  verlo todo desde mi centro, desde el punto donde me encuentro siempre que quiero ser yo misma y sentirme cómoda con eso, desde la más plena ubicación de mis sentidos, y exactamente desde donde nunca podría llegar a ser vista.
Desde diferentes ángulos, la percepción jugaba con mi vista, pero mis ojos recreaban habilidades al instante, y siempre, terminaban por seguir viéndola. Por momentos creí sentir que lo sabía, que era consiente de la descarga eléctrica de mi mirada, así como también creo, modesta pero orgullosamente, que le gustaba. Y hacía mil intentos por negárselo.
Los ojos expresaban sabiduría, eso que siempre destaque de ella, eso que hizo que me sorprendiera en cada hora que disfrutaba de su compañía, y lo que hace que la admire con mis más infinitos sentimientos. Uno puede quererse a si mismo desde siempre, pero cuando conoce a alguien que le enseña a ver la vida con otros ojos, es cuando se empieza a valorar todo desde otro contexto... y es precisamente eso lo que ella hizo conmigo.
Su espalda es el cúmulo de todo mi sentir confinado a un simple momento, y nunca escatimé maneras de decírselo, ni secretos a voces con que demostrárselo. No fui capaz, solo eso. Pude no decirlo con los labios, lo asumo, y es demasiado cierto. Pero sabe que mis dedos lo delinearon siempre, y lo he reflejado en millones de textos. Su columna vertebral es esbelta, al igual que la textura de su cintura, y me ciego de solo pensarlo.
Le haría el amor ahora, y lo siento, porque al decirlo me salgo de la línea del texto y doy rienda suelta al deseo, a la verdad, al dolor y a toda la emoción que seguro nos provocaría sentir ese momento. Pero no puedo. No quiero reprimirme y entonces lo digo, hermosa!, lo digo, lo escribo y lo siento.
Dejaría de verte desde lejos y me acercaría a tu oído, te nombraría entre risas pero con un tono dulce en su medida justa, y temblaría como ahora, mientras solo estoy escribiéndolo. Te acariciaría como ayer, cuando te dije todo, o como la otra vez que me quedé sumida en un absoluto silencio. Te tomaría segura, con ambas manos, con el alma en los labios y el corazón en el cielo, te haría mía, mi vida...como te siento desde hace mucho tiempo.
Luego te besaría...y un profundo suspiro se escapa de mi cuerpo, dejo de escribir por un momento y cierro los ojos. Lo imagino todo, lo sueño, lo dibujo, lo revivo, lo percibo de un solo modo...el que te gusta, el que compartiríamos, y el que por fin, luego de todo lo que pasamos, disfrutaríamos...sin detenernos a pensar en las consecuencias del momento...
Quizás, me creas un tanto diferente, y hasta tengas dudas de todo esto, porque sí, dije "te haría el amor", y no he hecho nada, ni escribí específicamente sobre eso...
Pero sabes qué?
Ese es el sentido, el más puro y sincero sentido de todo ésto... Es tan raro sentir de este modo, que, al saber que te amo realmente, con cada mal día que tengas en cualquier año que sea que vivas, con todos los defectos que expreses en cada arranque de histeria que tengas, y, por supuesto, en cada amanecer que el sol filtre tu sonrisa...todo lo racionalmente conocido tiene otro sentido conmigo...
Entonces ya lo hicimos, Hermosa!, hicimos el amor en todo momento, en el agua que recorría tu cuerpo mientras simplemente te miraba, en la luz que tus ojos me regalaban y siempre, en cada sílaba que te regalo cuando te escribo...

6 comentarios:

  1. El mito de Narciso tiene varias versiones, pero se trata siempre de un hermoso joven que se enamora de sí mismo, o producto de una maldición, o por la imposibilidad de amar a otra persona. En la versión contada por Ovidio , Narciso es pretendido por varias ninfas y doncellas. Una de ellas es la ninfa Eco que, castigada por la diosa Hera, estaba condenada a hablar repitiendo las últimas palabras que oía, por lo que le costaba expresar lo que sentía. Pero un día se oculta en un bosque y cuando Narciso pasa por el lugar, la ninfa hace ruidos, y a la pregunta del joven “¿Hay alguien aquí?”, ella responde “aquí, aquí…”. Luego se aparece ante él con los brazos abiertos en clara señal de amor, pero Narciso la rechaza y se aleja. Dolida, la ninfa Eco se recluye en una cueva hasta que desaparece, pero queda su voz, que continúa repitiendo para siempre las últimas palabras que escucha. La diosa de la venganza, Némesis, condena la actitud de Narciso haciendo que este se enamore de su propia imagen reflejada en un estanque. Así fue que el joven contempla su reflejo y no puede separarse de sí mismo, hasta que muere ahogado, atraído y ciego por su propia imagen reflejada en el agua. Aunque algunos postulan que muere de sed, incapaz de alejarse de su propia imagen e incapaz también de profanar la quietud del agua, por miedo a que la visión desaparezca. En el lugar de la muerte de Narciso, nació una flor bellísima, el narciso.

    Fuente: José Google, obbbvio :p

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  2. aaaaaaa , te juro que me fascino ♥
    super sentido.
    De mis blogs favoritos :) sin dudas.

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  3. que delicia de texto...y es que no has dicho ninguna mentira. Si.. eres hermosa =)
    Me encanta como expresas el deleite visual, el amor propio y el gozo de los sentidos hacia una bellísima persona. TU.

    y me quedo con está frase para llevármela al trabajo y recordarla mientras perdure este día, que TU has hecho especial.

    "Uno puede quererse a si mismo desde siempre, pero cuando conoce a alguien que le enseña a ver la vida con otros ojos, es cuando se empieza a valorar todo desde otro contexto"

    Un beso emocionado =)
    M.m.

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  4. "Sin detenernos a pensar en las concecuencias del momento"... es una frase que ha marcado mis últimos días... no pude parar de leer tu entrada hasta el final y mis ojos recorrian cada una de las palabras y era como si lo estubiera escuchando de lejos...
    El amor silensioso puede llegar a hacer catastastrofes, hace añicos el alma.
    Un gran abrazo. Y te estoy leyendo, siempre.

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Gracias...