3 feb. 2016

Estoy enojada. Creí que iba a ser más fácil pero siento que no puedo, es el segundo día y ya siento que me falta algo, con miedo de decir todo porque si lo hago me ahogo dentro de mi cuerpo y te llamo para pedirte que vuelvas. Pero no voy a hacerlo.
Porque se que a vos también te cuesta y tu sacrificio es aún más grande que el mío. Estas tan lejos... hacía mil años que no te ibas y pensar que antes estaba acostumbrada. Me dolía y te extrañaba pero sabía como manejarlo o era porque me quedaba sola. Ahora estoy con el gordito y la distancia me duele, el te llama desde que se levanta hasta que se acuesta y yo tengo que explicarle algo que estoy segura de que entiende, pero siento que le pesa y lo confunde, porque aunque no habla, me lo hace saber todo el tiempo.
Y semanas atrás analizaba la posibilidad de dejarte...(claro que solo dentro de peleas absurdas y malos tratos producto del estrés propio del momento que vivimos), y mirame ahora...recurriendo a escribir de nuevo para no llamarte llorando y decir que te extraño...y que también te amo...
De noche me enojo, me enojo mucho, quiero pelearme con todos y siento que no tengo a nadie, tengo miedo de todo, de nada y de no se que mierda más...todo al mismísimo tiempo.
Se que hice bien en apoyarte, porque es una oportunidad que hace años pedimos y nunca tuvimos ni tenemos, y ahora que llegó solo respondí lo que cualquier pareja respondería...Si, hacelo, que yo te entiendo y por supuesto, también te espero...
Y antes de irte te escuché decirle a mi mamá que te arrepentías...ya lo sabía, lo supe desde que se confirmó todo a último momento. No dije nada para no hacértelo aun más traumático y difícil...pero sentí exactamente lo mismo...
Hacía mucho tiempo que no estábamos separados y aunque estoy triste y me cuesta, entiendo que tiene una parte muy buena. Me recordó que te amo como siempre y que las peleas y palabras hirientes  que nos decimos solo son pequeñas circunstancias de la vida.



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