20 ene. 2015

JP

Después de cuatro años de conocernos  JP me dijo que yo le gustaba. Sabía mentir ahora que lo pienso con ayuda del tiempo. Debe haber estado confundido, capaz creyó que dándonos las manos las cosas iban a ser mejores, y  junto con eso, cerró los ojos a las no posibilidades que nos negaba el futuro.
Viajamos juntos. Yo tenía la manía de esperarlo para cruzar la calle y al eso le molestaba, pero, que dos que se quieren no caminan tomados de la mano? Aquellos que se conocen y acosan desde años puede ser, y ni así lo fundamento, pero se ve que para él las cosas siempre iban por y para el lado contrario que para el común de la gente. Qué se yo, quizás sentía que lo apretaba demasiado.
Tuvimos peleas normales y no tanto, su padre era demasiado serio y el mío ya no existía, pero su madre era un ángel, muy a la par de la mía. Su hermano era un perfecto y completito idiota, los míos no cuentan en esta historia, y después de eso entraban y estaban los amigos. Le dije siempre que tenían algo de soñadores y como el pertenecía al mismo grupo, los prefería, antes que sentarse a pasar un rato con los míos. Le hicieron creer que sería cantante famoso de una banda conocida. Pobre, ahí lo vi y me entere el otro día, todavía anda cargando con su guitarrita. Una vez (de tantas), me acuerdo que le toco cantar en la escuela. El supuesto escenario se armó en el pasillo, que era el único lugar adecuado para la perfecta ecualización del sonido, dijo él desde su vasta experiencia en el tema.  Y como es sabido que los fracazos no se anuncian nunca, se escuchaba más que horrible, la voz se le quebraba, y se le rompió la famosa púa.  Tuvo que dejar de lado el orgullo y terminar de cualquier modo su número. Ahora me da lástima, ni siquiera eso le sirvió para ubicarse en el mundo. Pero aún así lo entiendo, uno no renuncia en el primer intento y así es como se triunfa. Lo aplaudo. Pero el sigue en el mismo punto.
Lo vi un par de veces después de que viajamos, me esperaba en su casa para pasar un fin de semana juntos, yo venía de casa de una amiga. Pero estaba afuera, a unas cuadras. Lo vi distinto. Tenía un pantalón de jeans gastado y cortado a la rodilla. Sin remera y con esos ojos claros que aún tengo anclados en mi memoria, pero solo la retrospectiva.  Me veía como siempre, pero algo más había.
Quise darle un beso que iba detrás de un te extrañé, un poco más delante de un te amo, y mucho, pero mucho más allá de un inimaginado saludo de despedida.
     
"Me di cuenta que sigo queriendo a A…"

Fue su única y dolorosa, y triste, y maldita, y odiosa y ultima respuesta.



Nunca más volví a sentir por alguien lo mismo.
Una lástima JP, de verdad que yo te quería.

1 comentario:

Gracias...