Hoy hace frío, inusual para esta época del año, pero perfectamente bello y como me gusta. He reconocido desde siempre que mi estación amada es el invierno, y sentir, en esta mañana nueva una pequeñita prueba de su temperatura, realmente me agrada, y mucho. Me hizo levantar contenta...
Fui decidida a prepararme un café después de mucho tiempo, y para mi sorpresa, aunque la fecha de vencimiento del frasco está todavía lejana, al abrirlo no encontré la misma respuesta, maldita sea, estaba vencido. Tuve que optar por un te y desayunar con eso. No me gusta desayunar realmente, pero lo necesito y cuando la mañana esta fresca si que disfruto hacerlo. Máximo duerme y entonces decido aprovechar para escribir un poco, aunque bien puede despertarse en cualquier momento y tengo que dejarlo todo, pero no importa, así son las cosas. De algún modo ahora él dirige mi vida.
Pienso entonces en ese famoso "click" del que tantas y tantas personas hablan, ese ruidito silencioso que llega en algún momento de tu vida y te pide que pares, que cambies, o que solo pienses en quien sos y lo que haces, simplemente para ver si eso es realmente lo que querías. Y a mi me llegó el 30 de Septiembre de 2014. Fue un Martes, y así, como si solo fuera cosa de decidirse (cuando en realidad así siempre ha sido), dije hasta acá. Hoy todo cambia. No puede ser que me sienta de este modo, yo no soy esta, y así no me gusto.
Hoy, casi 5 meses después, peso exactamente 16 kilos menos. Me siento muy bien, con todo lo que eso implica. No es que haya sido obesa ni mucho menos, para nada, solo que nunca -nunca- me había visto como ahora. Como yo quería. No reniego de haber tenido a mi bebé, porque desgraciadamente vomité durante todo el embarazo, con lo cual en vez de aumentar, bajé 10 kilos, pero después de tenerlo las cosas cambian y nunca serán iguales. Y es lo mas hermoso del mundo, la plenitud que brinda es inexplicable y nada fuera de eso finalmente importa. Pero independiente de todo, ese día de Septiembre sentí que debía bajar de peso y lo hice. Mucho esfuerzo, sacrificio, enojos y reproches para conmigo misma, aunque ahora los resultados son los que esperaba (y más), y me sienta plena.
Hace algunos años pensaba demasiadas cosas en retrospectiva, me sentía triste y renegaba del eterno e interminante paso del tiempo. Estaba ganando edad y le tenia miedo al cambio de décadas, que aunque quería olvidar me perseguía y sabia que iba, y tenia que alcanzarme. Nunca me gustó cumplir años, ni va a gustarme jamás, pero ahora lo acepto y veo todo distinto. No se si es madurez, aprendizaje o aceptación de lo inevitable. No se, tal vez solo sea vida...
Hoy, veo a los 30 como mi mejor edad, la etapa del descubrimiento interior que tanto quería sin saberlo ciertamente, ni que en algún momento llegaría. Es una capacidad de poder con todo que desconocía, una fuerza que me grita desde adentro que hay más de lo que conocía y creía verdadero. Que no me relegué por haberme dedicado casi por completo a una relación que ya lleva 14 años, ni ahora a mi hijo que es la felicidad en persona y esencia. Que todo lo bueno que hay en mi sigue siendo mio, pero que puede dejar de latir solo dentro y exteriorizarse permitiendo que así de otro tipo de frutos. Los de la realización personal y el propio conocimiento. Porque ayer ese "click" que me conoció en Septiembre volvió a tocar a mi puerta, mi alma lo dejó entrar y la razón y el corazón le dieron la bienvenida.
Decidí estudiar de nuevo. Y me felicito por eso. Adoro estudiar desde que tengo memoria, y por razones miles no he podido hacerlo. La carrera que amaba -y amo- no puedo realizarla, pero no por eso voy a quedarme en el camino. En lo que podría llegar a ser, en el intento o en el sueño. Y se que no va a ser fácil. Nada en mi lo ha sido nunca. Pero no me importa. Me siento segura y nada va a sacarme del proyecto. Espero Dios camine de mi mano y respalde con sabiduría y amor todo mi esfuerzo. Porque voy a hacerlo. Esta vez voy a lograrlo.
Hoy leí una frase de Mario Benedetti, de quien no conozco su obra sinceramente, pero se que es un grande de la literatura. La misma era de su libro "La Tregua". Y al instante de leerla sentí que bien hubiera podido estar escrita para mi. Y la tomé prestada...
" A ella le gustaba todo, pero la tensión no la dejaba disfrutar de nada..."
Hoy digo ya no más.
No más eso para mi vida.